El Papa quiere que la DSI tenga el máximo peso para responder a la IA - Alfa y Omega

El Papa quiere que la DSI tenga el máximo peso para responder a la IA

En un gesto histórico, León XIV hablará en la presentación pública de su primera encíclica, Magnifica humanitas, sobre inteligencia artificial, al tiempo que crea una comisión al respecto en el Vaticano

María Martínez López
León XIV en la Universidad de Roma La Sapienza, el 14 de mayo, donde volvió a hablar de IA.
León XIV en la Universidad de Roma La Sapienza, el 14 de mayo, donde volvió a hablar de IA. Foto: AFP / Andreas Solaro.

Uno de los momentos más esperados desde el comienzo del pontificado de León XIV se vivió el pasado viernes fuera del foco mediático. En el 135 aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum novarum, de León XIII, firmó la primera suya, Magnifica humanitas. El tema, «la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial», no ha sido una sorpresa, dado su constante interés. Se dará a conocer el próximo lunes con un gesto extraordinario: el propio Pontífice clausurará la presentación en el Aula del Sínodo.  La convocatoria llegaba de la mano del anuncio, el sábado, de la creación en el Vaticano de una comisión interdicasterial sobre este mismo tema. Este organismo integrará a representantes de los dicasterios para la Doctrina de la Fe, para la Cultura y la Educación y para la Comunicación, y de las pontificias academias para la Vida, de Ciencias y de Ciencias Sociales. Responde al desarrollo y aceleración del uso de la IA, sus efectos sobre el ser humano y la preocupación de la Iglesia por la dignidad de toda persona humana. 

En ambas decisiones, así como en el protagonismo del Papa el lunes, Domingo Sugranyes, expresidente de la Fundación Centesimus Annus, ve «una absoluta determinación de León XIV de dar el máximo peso a la doctrina social de la Iglesia» (DSI). Dos días después de su elección, el Santo Padre reveló a los cardenales que tomó su nombre pensando en cómo León XIII «afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial». Ahora, «la Iglesia ofrece» la DSI «para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo».

Un dato permite prever que el texto tocará aspectos muy concretos: la presencia de Christopher Olah, cofundador de la empresa de IA Anthropic, fundada en 2021 como respuesta a sus riesgos éticos. En los últimos meses se ha visto envuelta en una polémica con el Gobierno de Estados Unidos por no querer ceder al Pentágono acceso total a sus herramientas por encima de sus líneas rojas éticas. «El Papa no va a tomar partido en estas batallas», asegura el experto. Pero considera «una muy buena noticia que se tenga en cuenta a las personas que están activamente desarrollando esos sistemas». 

Ya ha dicho

«Es necesario vigilar la aplicación de las IA en los ámbitos militar y civil». (14 de mayo de 2026)

Ante la IA pidió «comunicación respetuosa de la verdad del hombre». (17 de mayo de 2026)

«Las obras maestras del genio humano se reducen a campo de entrenamiento para máquinas». Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2026

Más que de inteligencia artificial, Sugranyes prefiere hablar del «extraordinario desarrollo de los sistemas que generan lenguaje y código informático», con aplicaciones «ya en muchos campos, como la medicina, la meteorología o, desgraciadamente, las armas». Este boom presenta consecuencias difícilmente medibles. «Lo más inmediato» es «qué va a pasar con la transformación del trabajo». Entre «muchas hipótesis», se habla de sustituir con máquinas o programas trabajos rutinarios o pesados, o la incertidumbre sobre en qué formarse. También de que «aumenten las diferencias entre trabajos mal pagados y considerados y aquellos que utilicen plenamente estos instrumentos», algo que «puede crear o aumentar desigualdades estructurales». Aquí ve la gran conexión entre la apuesta de León XIV y los orígenes de la DSI. 

¿Cómo responderá el Santo Padre? Sugranyes no presume de saberlo. Pero recuerda que «lo esencial es que cualquier desarrollo tecnológico esté al servicio del bien común», de la subsidiariedad, la participación y «sirva para reforzar el trabajo humano». Sobre cómo aplicar estos principios en la formación, la flexibilidad de los contratos o la regulación, «no hay respuestas hechas». Por ello espera con interés conocer el magisterio del Pontífice. En esta misión, la Fundación Pablo VI ha querido aportar su granito de arena entre otros muchos expertos con que cuenta la Santa Sede. Esta entidad ha dedicado seminarios permanentes, dirigidos por Sugranyes, a tres aspectos de la relación entre DSI e IA: huella digital, transformación del trabajo y la respuesta de Europa. De las conclusiones de todos ellos se informó al Vaticano. De hecho, en el segundo estuvo implicado Paul Tighe, secretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación «y uno de los especialistas del Vaticano en esta materia».