La Mesa por la Hospitalidad de Madrid pide revisar las trabas en el transporte para las personas sin hogar
Madrid ha modificado las condiciones para acceder a la tarjeta de transporte, para la que habrá que estar empadronado, y permitirá retirar los enseres de las personas sin hogar sin previo aviso
«Quien está en Madrid, es de Madrid». La frase pronunciada por el papa León XIV durante su reciente visita a la capital sigue resonando entre las entidades eclesiales que acompañan a personas migrantes y desplazadas forzosamente. A ella se ha acogido ahora la Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid para expresar su preocupación por dos medidas que, a su juicio, «avanzan en dirección contraria» a los principios de acogida, dignidad e inclusión que el Pontífice invitó a promover.
En un comunicado hecho público con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, la Mesa por la Hospitalidad —integrada por Cáritas Madrid, Pueblos Unidos, CONFER Madrid, la Comunidad de Sant’Egidio, Justicia y Paz, SERCADE y la Delegación episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana, entre otras entidades— cuestiona la exigencia de empadronamiento para acceder a determinados abonos de transporte y los protocolos que permiten la retirada de pertenencias de personas que viven en la calle sin previo aviso.
«Las palabras del Papa expresan una forma de entender nuestra sociedad basada en la acogida, la dignidad de toda persona, la pertenencia y la ciudadanía», señala el comunicado, que recuerda que los derechos humanos y el bien común deben situarse en el centro de las decisiones públicas.
«El transporte público debe conectar, no excluir»
Iván Lendrino, director de Pueblos Unidos y miembro de la Mesa por la Hospitalidad, explica que la preocupación de las entidades nace de la experiencia cotidiana de acompañamiento a personas migrantes y refugiadas.
«Muchas de las personas no empadronadas son migrantes y, con frecuencia, se encuentran con obstáculos para acceder al padrón», afirma. En este sentido, advierte de que limitar el acceso al transporte público supone dificultar aspectos esenciales de la vida diaria: «Ir a trabajar, relacionarse con otras personas, mantener vínculos familiares o realizar trámites necesarios para sus proyectos de vida».
La Mesa recuerda que muchas personas viven de forma estable en la Comunidad de Madrid pero afrontan dificultades para empadronarse debido a situaciones de precariedad residencial o a obstáculos administrativos. Por ello, considera que la movilidad «no puede convertirse en un privilegio», sino que constituye una condición necesaria para la inclusión social y el acceso efectivo a derechos.
Lendrino insiste en que existen alternativas para proteger los recursos públicos sin generar nuevas barreras: «Hay maneras de favorecer que las personas se desplacen, se incluyan y se integren en nuestra ciudad y en nuestra comunidad. Seguro que hay formas de cuidar esto y protegerlo sin obstaculizarlo».
«Las pertenencias de una persona sin hogar no son basura»
La segunda preocupación de las entidades se refiere a los protocolos relacionados con las personas en situación de sinhogarismo. Según denuncia la Mesa, la retirada de pertenencias sin mecanismos previos de información o recuperación afecta directamente a la dignidad y a los procesos de recuperación de quienes viven en la calle.
«Las personas que viven en la calle tienen muy pocas pertenencias y esas pertenencias son su vida», señala Lendrino. Documentación, medicación, teléfonos móviles, ropa o recuerdos personales forman parte de unos bienes escasos cuya pérdida puede agravar aún más una situación ya extrema.
«Tirar o retirar esas pertenencias sin previo aviso nos parece muy violento», añade. Por ello, propone buscar soluciones alternativas que permitan compatibilizar el cuidado del espacio público con el respeto a los derechos de las personas, como espacios seguros o sistemas de custodia para guardar sus enseres.
La Mesa por la Hospitalidad reconoce la legitimidad de mantener la ciudad limpia y ordenada, pero recuerda que «la limpieza y el cuidado del espacio público nunca pueden realizarse a costa de la dignidad de las personas».
Una llamada al diálogo
Las entidades eclesiales concluyen su llamamiento pidiendo a las administraciones públicas que revisen estas medidas y promuevan espacios de diálogo con las organizaciones sociales y las personas afectadas. Entre sus propuestas figuran reforzar el acceso efectivo al empadronamiento, facilitar la movilidad de las personas en situación de vulnerabilidad y habilitar lugares seguros donde las personas sin hogar puedan custodiar sus pertenencias.
«Madrid ha demostrado históricamente ser una ciudad de acogida», recuerda el comunicado. Por ello, la Mesa invita a que las palabras del papa León XIV no queden solo como una expresión inspiradora, sino que se conviertan en «un criterio que oriente nuestras políticas públicas y nuestra convivencia cotidiana».