Dos de cada diez jóvenes han tenido que dormir en la calle

Dos de cada diez jóvenes han tenido que dormir en la calle alguna vez

HOGAR SÍ denuncia que la juventud duplica la experiencia del sinhogarismo de la población general en España

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Este fenómeno forma parte del entorno cercano de los jóvenes e incluso, en muchos casos, de su propia trayectoria vital. Foto: Magnific.
Este fenómeno forma parte del entorno cercano de los jóvenes e incluso, en muchos casos, de su propia trayectoria vital. Foto: Magnific.

Casi dos de cada diez jóvenes, el 18,9 % frente al 10,1 % de la población general, afirman haber experimentado alguna vez dificultades económicas que les ha obligado a dormir en la calle o en un espacio público. Son datos del informe Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z, que con motivo del Día Internacional contra los Discursos de Odio ha hecho públicos HOGAR SÍ

Se trata de un análisis que pone de relieve que la juventud española «no solo duplica la experiencia del sinhogarismo, sino que también es la generación que más presencia tiene en la participación de los discursos y comisión de delitos de odio», destaca la ONG en un comunicado. Por otro lado, «paradójicamente», es el grupo poblacional «que más dispuesto está a enfrentarse a estos delitos desde la acción y el activismo». 

Estos datos confirman que el sinhogarismo «ya no es una realidad lejana ni excepcional para la juventud, sino una situación que forma parte de su entorno cercano e incluso, en muchos casos, de su propia trayectoria vital», denuncia HOGAR SÍ en referencia a la necesidad de dormir en la calle. Junto a ello, este contacto más directo con esta realidad «se refleja también en la manera en que las personas jóvenes se relacionan con quienes viven en la calle». 

Un contacto más humano 

Así, frente a otras generaciones, la Generación Z «mantiene un contacto más humano y menos distante» con este fenómeno, ya que casi la mitad (46,7 %) ha ayudado «directamente» a una persona en situación de sinhogarismo y el 42,8 % ha hablado con estas personas que lo sufren en el último mes previo a la encuesta. «Lejos de la indiferencia, los datos apuntan a una generación que se implica, conversa y reconoce la dignidad de quienes atraviesan esta dura realidad», reconoce la organización. 

El sinhogarismo ya no es una realidad lejana ni excepcional para la juventud. Foto: Magnific.
El sinhogarismo ya no es una realidad lejana ni excepcional para la juventud. Foto: Magnific.

Por otro lado, en el marco del Día Internacional contra los Discursos de Odio, que se celebra cada 18 de junio, el informe pone el foco en otro fenómeno preocupante: la extensión de la aporofobia. Según el estudio, más de la mitad de la juventud, el 50,8 %, afirma haber presenciado actos de odio hacia personas sin un hogar, una cifra que prácticamente duplica la media de la población. «Insultos, agresiones, rechazos o humillaciones forman parte de escenas que, para muchas personas jóvenes, son cada vez más habituales tanto en el espacio público como en el entorno digital», abunda HOGAR SÍ. 

Sin embargo, la reacción de esta generación introduce «un elemento esperanzador», señala el comunicado, pues no solo ven más el odio, también reaccionan más ante él. El estudio muestra que uno de cada cuatro jóvenes (25,3 %) intentaría intervenir de manera directa ante una agresión, el doble que la media, y el 44,3 % avisaría a la policía. 

Prevención y valores 

No obstante, este escenario también plantea un desafío inaplazable: el hecho de que el 63 % de las personas agresoras en delitos de odio tenga menos de 25 años. Ello «señala con claridad la necesidad de actuar desde edades tempranas en prevención, educación y valores», dice el texto. 

En conjunto, el informe dibuja el perfil de una generación «marcada por la precariedad, la dificultad de acceso a la vivienda y una mayor exposición a situaciones de exclusión residencial», concluye el informe. Pero, al mismo tiempo, revela una ciudadanía joven «más consciente, más sensible y dispuesta a implicarse en la transformación social».