La memoria necesaria

En Madrid se hallan los sepulcros de 402 santos y Beatos mártires que dieron su vida por Cristo durante la persecución religiosa de los años 30 del siglo pasado. La archidiócesis madrileña les rinde homenaje este sábado, con la presentación del Icono de los mártires y de la Guía «Memoriae martyrum». Santos y mártires del siglo XX en Madrid (BAC)

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
134 mártires están enterrados en el cementerio de Paracuellos del Jarama

En Madrid se hallan los sepulcros de 402 santos y Beatos mártires que dieron su vida por Cristo durante la persecución religiosa de los años 30 del siglo pasado. La archidiócesis madrileña les rinde homenaje este sábado, con la presentación del Icono de los mártires y de la Guía «Memoriae martyrum». Santos y mártires del siglo XX en Madrid (BAC)

Desde sus inicios, la Iglesia ha venerado los lugares donde dieron su vida los mártires, y los fieles de todos los tiempos han ido en peregrinación hasta ellos para celebrar y revivir su testimonio. Numerosas basílicas –empezando por la de San Pedro, en Roma– e iglesias de todo el mundo se han edificado sobre sus sepulcros, y en la memoria de cada Iglesia particular se conserva el recuerdo de los lugares de su martirio: Aquí dieron la vida por Cristo

La archidiócesis de Madrid recuerda este sábado la memoria de sus mártires del siglo XX. En la iglesia de las Calatravas, en Madrid (calle Alcalá, 25), a las 20 horas, se presentan el Icono de los mártires y la Guía «Memoriae martyrum». Santos y mártires del siglo XX en Madrid, editada por la BAC. El Icono es obra de la artista Nati Cañada –autora también del Icono de san Juan Pablo II, el Papa de los mártires–, que en la parte superior, en torno a la Virgen de la Almudena y al matrimonio de santos esposos madrileños Isidro y María de la Cabeza, ha colocado a doce santos mártires que resumen de alguna manera la historia universal del martirio: desde san Pedro y san Pablo, hasta san Tichón de Moscú o san Maximiliano Kolbe. Debajo, aparecen 36 mártires que representan a los 402 fieles que alcanzaron la palma del martirio en Madrid: hay hombres y mujeres consagrados de diferentes Órdenes religiosas, tres laicos, y también el sacerdote diocesano san Pedro Poveda, el único mártir madrileño ya canonizado.

El mismo lugar elegido para albergar los iconos, la iglesia de las Calatravas, posee una poderosa resonancia martirial, pues en sus sótanos, durante la Guerra Civil, se celebraba clandestinamente la Eucaristía, y desde allí se llevaba la comunión en secreto para fortalecer y preparar para el martirio a muchos fieles escondidos en el centro de la capital.

Modelos de fe e intercesores

Junto al Icono de los mártires y al de san Juan Pablo II, se presenta también la Guía «Memoriae martyrum». Santos y mártires del siglo XX en Madrid (BAC), a cargo de la Delegación de Cultura de la archidiócesis madrileña, que recoge los lugares en los que reposan sus restos. La Iglesia tiene una deuda de gratitud con aquellos fieles que, ayer como hoy, han dado la vida por amor a Cristo, perdonando como Él hizo; y Madrid es cuna privilegiada del descanso de estos hermanos nuestros mayores en la fe: de los 1.523 mártires españoles ya beatificados, en Madrid reposan los restos de 402 de ellos.

Prologada por el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, la Guía da a conocer los 32 lugares que guardan los restos de 318 mártires –de otros 58 no se conoce el lugar donde descansan; y 26 han sido trasladados a otros lugares–. Entre ellos, destaca numéricamente el cementerio de Paracuellos, cercano al actual aeropuerto de Barajas, donde se concentra el mayor número de testigos de Madrid: al menos 134 reconocidos por la Iglesia. También es reseñable la basílica del Valle de los Caídos, donde, junto a los restos de 5.000 caídos de uno y otro bando, descansan los restos de al menos 32 mártires reconocidos por la Iglesia hasta el día de hoy.

El resto de lugares recogidos por la Guía son cementerios municipales o parroquiales: El Pardo, Barajas, Aravaca, Vallecas, Vicálvaro…, donde eran conducidos los cuerpos de los mártires después de su martirio, a menudo enterrados en fosas comunes. También abundan las iglesias y capillas de Congregaciones religiosas, donde se venera el cuerpo de sus hermanos de religión a la espera de la resurrección. En algunos de ellos, se ha colocado incluso algún mensaje para los fieles de hoy: Que tu ejemplo nos aliente en el martirio lento de cada día, se lee junto a la urna con los restos de la escolapia Beata María de Jesús, sugiriendo que sólo da la vida el que la da de algún modo todos los días.

Prácticamente en todo el territorio de la archidiócesis, se ha sembrado el cuerpo sin vida de algún testigo de la fe. ¿Tiene algo que decirnos a los católicos del siglo XXI, del twitter y del smartphone? Como escribe monseñor Martínez Camino en la Introducción del libro, «la Iglesia que desea evangelizar el tercer milenio no puede olvidar a los mártires. Hemos de vivir el Evangelio y comunicarlo de todas las maneras posibles, sin olvidar a los mártires, sino más bien en íntima comunión con ellos. Son nuestros intercesores privilegiados, que nos previenen contra las ideologías, y que nos ayudan a insertarnos en la vida de Cristo. ¿Cómo hacerlo? Conociéndolos y haciéndolos conocer, viviendo en comunión con ellos y pidiendo su intercesión». El Icono de los mártires y la Guía «Memoriae martyrum» contribuirán sin duda a este propósito.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo