La Legión de Cristo renueva su Gobierno General y se pronuncia sobre su fundador

Los Legionarios de Cristo han hecho públicas las primeras conclusiones de su Capítulo General. En un mensaje hecho público este jueves, la congregación reprueba los comportamientos…

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Los Legionarios de Cristo han hecho públicas las primeras conclusiones de su Capítulo General. En un mensaje hecho público este jueves, la congregación reprueba los comportamientos «gravísimos y objetivamente inmorales» de su fundador, el padre Marcial Maciel. El Capítulo General también ha elegido al nuevo Director General, padre Eduardo Robles Gil, y a todo el Gobierno Central, en el que hay tres españoles

legioncristogobiernogeneralLos Legionarios de Cristo han hecho públicas este jueves las primeras conclusiones de su Capítulo General, que se está celebrando en Roma desde el 8 de enero hasta finales de febrero. La primera de ellas es la elección del nuevo Gobierno General de la congregación religiosa, que estará encabezado por el nuevo Director General, el mexicano padre Eduardo Robles Gil. En segundo lugar, el Capítulo General ha emitido un mensaje sobre el camino de renovación que está recorriendo la Legión de Cristo y «definir de manera conclusiva» la postura de la congregación sobre los comportamientos «gravísimos y objetivamente inmorales» de su fundador, el padre Marcial Maciel.

Dentro de la renovación del Gobierno General de la Legión, el Vicario General será el español padre Juan José Arrieta; quien, junto al también español padre Juan María Sabadell, han sido nombrados por la Santa Sede. Los otros consejeros generales elegidos en el Capítulo han sido un tercer español, padre Jesús Villagrasa, y el alemán padre Sylvester Heereman, que hasta ahora sustituía en sus funciones, por motivos de salud, al Director General cesante, padre Álvaro Corcuera. El padre José Cárdenas, de México, será el nuevo Administrador General, y el alemán padre Clemens Gutberlet, el Procurador General.

Las votaciones tuvieron lugar el día 20 de enero pasado, pero, a petición del Papa Francisco, se esperó a hacerlas públicas a que fueran confirmadas por la Santa Sede. La confirmación ha llegado el jueves, a través de monseñor José Rodríguez Carballo, ofm, Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

Imprescindible ayuda de la Santa Sede

El mensaje hecho público por el Capítulo General, que es la más alta autoridad interna de la Legión de Cristo, está en continuidad con las disposiciones de la Santa Sede, y reprueba firmemente los abusos y engaños llevados a cabo por el padre Maciel durante años. Consta de diez puntos, y también ofrece unas reflexiones iniciales sobre los pasos que se han dado en el proceso de renovación en relación con los aspectos que había detectado y recomendado la visita apostólica: revisión del carisma, el ejercicio de la autoridad y la formación.

La declaración reconoce que «nuestra congregación religiosa habría podido desaparecer», y que «la ayuda de la Santa Sede fue imprescindible para descubrir cómo la personalidad y el modo de actuar del padre Maciel estaban afectando» a la Legión. «Sabemos que éste es el inicio de un camino y que nos queda mucho por hacer», afirman. «Todo esto exige no sólo un cambio de textos legislativos, sino una conversión continua de mente y corazón», reconocen, y aseguran: «Estamos comprometidos a continuar con humildad este proceso de renovación y conversión».

«Hondo pesar» y «reprobación firme»

«Hemos considerado los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del padre Maciel que merecieron las sanciones que en su momento la Congregación para la Doctrina de la Fe justamente le impuso. Nuestro fundador falleció en 2008 y suplicamos para él la misericordia de Dios. Al mismo tiempo queremos expresar nuestro hondo pesar por el abuso de seminaristas menores de edad, los actos inmorales con hombres y mujeres adultos, el uso arbitrario de su autoridad y de bienes, el consumo desmesurado de medicamentos adictivos y el haber presentado como propios escritos publicados por terceros. Nos resulta incomprensible la incoherencia de seguirse presentando durante décadas como sacerdote y testigo de la fe mientras ocultaba estas conductas inmorales. Todo esto lo reprobamos firmemente. Nos apena que muchas víctimas y personas afectadas hayan esperado en vano una petición de perdón y de reconciliación por parte del padre Maciel y hoy queremos hacerla nosotros, expresando nuestra solidaridad con todas ellas», afirma la declaración.

«Reconocemos con tristeza la incapacidad inicial de creer los testimonios de las personas que habían sido víctimas del padre Maciel, el largo silencio institucional y, más adelante, los titubeos y errores de juicio a la hora de informar a los miembros de la congregación y a las demás personas. Pedimos perdón por estas deficiencias que han aumentado el dolor y desconcierto de muchos», reconoce la Legión.

Separar el carisma de elementos accidentales

La Legión confirma que «no puede proponer al padre Maciel como modelo ni sus escritos personales como guía de vida espiritual. Reconocemos su condición de fundador. Sin embargo, una congregación religiosa y sus rasgos esenciales no tienen origen en la persona del fundador; son un don de Dios que la Iglesia acoge y aprueba y que después vive en el instituto y en sus miembros», explica.

La Legión reconoce también que «una comprensión inadecuada del concepto de fundador, la exaltación excesiva y la visión acrítica de la persona del padre Maciel nos llevó muchas veces a dar un valor universal a sus indicaciones y a aferrarnos demasiado a ellas. Por esto, en la revisión de las actuales constituciones, una de las tareas principales ha sido separar lo que realmente expresa el patrimonio carismático de nuestra congregación de otros elementos accidentales. Además hemos asegurado la conformidad de todo nuestro derecho propio con las normas universales de la Iglesia. Los tres años del proceso de revisión han sido semejantes a un prolongado examen de conciencia comunitario para descubrir y purificar lo que en nuestro comportamiento personal e institucional no era propio de la vida religiosa. Constatamos algunas tendencias que han ofuscado la comprensión de nuestro carisma, entre otras cosas, la falta de una mayor inserción en la Iglesia local y una insistencia desmedida en el propio esfuerzo, la eficacia humana, el prestigio externo y el cumplimiento de normas minuciosas».

En la declaración se reitera en varias ocasión la petición de perdón a todas las víctimas y personas afectadas por el fundador, así como a todas las personas cuyo «dolor y desconcierto» aumentó por las deficiencias en el proceso, y a quienes han dejado la congregación «si no los hemos escuchado y acompañado evangélicamente». Recoge un balance de la Comisión de acercamiento, que atendió los 12 casos que se le presentaron, y que ha concluido su trabajo. La congregación «le pide al nuevo Gobierno que mantenga este compromiso de seguir buscando la reconciliación».

«A la luz de la Providencia»

El comunicado recoge además las conclusiones del informe realizado por la Comisión para el estudio y revisión de la situación económica de la Congregación de los Legionarios, presentado por monseñor Mario Marchesi, que subraya que en las auditorias internas y externas «no se han encontrado malversaciones de dinero u otras irregularidades en los ejercicios fiscales revisados».

Los legionarios de Cristo expresan en el punto 10 de la declaración un agradecimiento profundo a quienes han hecho posible este proceso de renovación, especialmente la Iglesia y al Papa, al Cardenal Velasio De Paolis y sus consejeros, a todos los legionarios de Cristo, «especialmente a aquellos sacerdotes mayores que durante tantos años nos han ofrecido un ejemplo de autenticidad y de entrega a la misión», a los miembros de Regnum Christi y a todas las personas «que nos han acompañado estos años con su oración y caridad», dicen

«Los sucesos de estos años marcarán la identidad y la vida de nuestra congregación», asegura la declaración, que afirma: «A la luz de la Providencia divina podemos acogerlos, afrontarlos y transformarlos en eslabón para una nueva etapa de nuestra historia».

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