La Iglesia y la ONU piden un nuevo acuerdo de paz «más robusto» en Colombia - Alfa y Omega

La Iglesia y la ONU piden un nuevo acuerdo de paz «más robusto» en Colombia

El alto el fuego bilateral entre el Gobierno de Colombia y el ELN ha concluido este miércoles

José Calderero de Aldecoa
Foto: REUTERS/Federico Ríos

El alto el fuego bilateral del Gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) –activa desde 1964– ha concluido este miércoles 10 de enero después de más de tres meses del cese de las hostilidades.

La interrupción de las acciones armadas comenzó el pasado 1 de octubre y estuvo motivado, según el ELN, «por un hecho tan importante como es la visita de su Santidad el Papa Francisco» a tierras colombianas, visita que se produjo entre el 6 y el 11 de septiembre bajo el lema Demos el primer paso.

Tras haberse consumado el cese acordado, las partes han vuelto a citarse este miércoles con la esperanza de que el acuerdo de paz pueda ser prorrogado. La reunión –el quinto encuentro entre el Gobierno y la guerrilla– tendrá lugar en Quito (Ecuador). En esta nueva cita se procederá a la evaluación del cese el fuego y para programar otro, tal y como ha explicado el jefe del equipo negociador del ELN, Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán. El guerrillero considera necesario revisar lo que funcionó y lo que no en el primer acuerdo de paz temporal pactado para mejorarlo y «darle continuidad».

Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que el pasado sábado anunció a los nuevos integrantes del equipo negociador del Gobierno tras la renuncia de quienes estuvieron al frente del proceso en 2017, destacó la importancia de renovar el alto el fuego. «Estamos más que dispuestos a prorrogar el cese el fuego con el ELN y a renegociar las condiciones de un nuevo cese», manifestó sobre esa medida, cuya continuidad reclaman diferentes sectores de la sociedad.

Violaciones del acuerdo

Uno de los temas más espinosos en las conversaciones que hoy comienzan para un nuevo acuerdo de paz son las dos violaciones del alto el fuego perpetradas por la guerrilla. La primera se produjo el pasado 24 de octubre en el departamento del Chocó cuando el ELN asesinó al gobernador y líder indígena Aulio Isarama Forastero.

La Coordinación Nacional del Mecanismo de Veeduría y Verificación (MV&V), formada por la ONU, la fuerza pública, el ELN y la Iglesia Católica, calificó ese asesinato como «una violación a las reglas y compromisos» adquiridos por la guerrilla.

La otra violación fue un ataque del Ejército de Liberación Nacional a disidentes de las FARC en Magüí Payán, en el departamento de Nariño, que dejó 13 personas muertas el pasado 28 de noviembre.

Acuerdo más robusto

Pocas horas antes de que terminara el acuerdo temporal, la Conferencia Episcopal de Colombia y la Misión de Verificación de la ONU en el país exhortaron al Gobierno y a la guerrilla a mantener los logros alcanzados con el cese el fuego bilateral, que permitieron la «reducción de la violencia» durante sus meses de vigencia.

La Iglesia y la ONU, en un comunicado conjunto, dijeron se «conscientes de las dificultades del cese al fuego temporal y de la falta de consenso en relación con la implementación de determinados aspectos del Acuerdo de Quito», por lo que consideran necesario «un acuerdo de cese el fuego más robusto que genere mayor confianza entre las partes y en la sociedad colombiana».

Agencias / J. C. de A.