La Iglesia de Nicaragua planta cara al Gobierno y pide que se derogue la reforma de la Seguridad Social

Los nicaragüenses han salido a la calle para protestar por la reforma de la Seguridad Social, que prevé una subida de los impuestos. Las protestas han sido reprimidas con dureza desde el Gobierno. Hay al menos 10 muertos y decenas de heridos. La Iglesia ha condenado la violencia y ha pedido que se escuche al pueblo y que se derogue la medida

José Calderero de Aldecoa
Foto: Twitter @Jagofrost

Los nicaragüenses han salido a la calle para protestar por la reforma de la Seguridad Social, que prevé una subida de los impuestos. Las protestas han sido reprimidas con dureza desde el Gobierno. Hay cerca de 30 muertos y decenas de heridos. La Iglesia ha condenado la violencia y ha pedido que se escuche al pueblo y que se derogue la medida

Por tercer día consecutivo desde que el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo aprobara la reforma del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) de Nicaragua, una multitud de personas se ha echado a la calle para protestar por la medida, que aumenta la contribución de trabajadores, empresarios y pensionistas al INSS.

Si la medida –que busca salvar de la quiebra al instituto– llega definitivamente a implantarse, los trabajadores pasarían a contribuir con un 7 % de su salario. Antes de la reforma, lo hacían con un 6,25 %. Los empresarios también se verían afectados por las nuevas tasas, que en su caso pasaría del 19 al 22,5 %. Incluso los pensionistas tendrían que contribuir al rescate del instituto con un 5 % de sus pensiones.

Sin embargo, las protestas se han visto contestadas por los sandinistas, que «han sido lanzados por el Gobierno contra los manifestantes para atacarles», asegura a Alfa y Omega una vecina de Managua. Pero el Gobierno, encabezado por el matrimonio Ortega-Murillo, ha enviado a la Policía, e incluso al Ejército, para reprimir las propuestas. El resultado de los enfrentamientos, cerca de 30 muertos y decenas de heridos.

Condena de la jerarquía eclesiástica

La Iglesia Católica no es indiferente a las revueltas y varios miembros de la jerarquía eclesiástica se han pronunciado repetidamente por el fin de la represión, la derogación de la reforma y por la apertura de un diálogo nacional.

«Insisto en la sensatez por el bien del país y para evitar peores consecuencias. Derogar la ley de reformas del INSS y abrir una amplia mesa de negociaciones con técnicos independientes y todos los sectores. Detener la represión y escuchar la protesta con mente y corazón abiertos», ha pedido el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez.

En términos más duros se ha expresado monseñor Juan Abelardo Mata, obispo de la dióceis de Esteli, que en un comunicado ha tildado la represión gubernamental como «terrorismo de Estado».

Apoyo de los sacerdotes

De la misma forma, muchos sacerdotes católicos se han movilizado en apoyo de los manifestantes que protestan contra el Gobierno.

El periodista nicaragüense Israel González Espinoza ha informado de que muchas curas «de diversas partes del país se solidarizan con los manifestantes agredidos por Gobierno» e incluso han acompañado «al pueblo en las manifestaciones para evitar que la Policía los reprima». Esa solidaridad se concreta también en la «apertura de iglesias» cuyos bancos se transforman en «camillas improvisadas para curar heridos».

Incidente en la catedral

En este sentido, especialmente significativo ha sido el incidente acaecido en la catedral de Managua. Los manifestantes protestaban en los alrededores contra la reforma de la Seguridad Social cuando diferentes grupos sandinistas se han lanzado contra ellos. Los manifestantes se han refugiado en la catedral católica, que ha abierto sus puertas para evitar que se produjeran más muertes.

Con los jóvenes en el templo, «la Policía ha querido entrar al recinto de la catedral de Managua donde se han refugiado algunos de estudiantes pacíficamente y están recibiendo víveres de parte de la gente», ha explicado monseñor Silvio José Báez. El prelado también ha denunciado que Unión Fenosa ha cortado la energía eléctrica de la catedral con los jóvenes en su interior y que al pedir explicaciones le han dicho que «la orden venía de arriba». Por su parte, el obispo auxiliar ha asegurado en Twitter que: «¡No vamos a dejar solos a los jóvenes que están en la Catedral de Managua y los vamos a proteger a toda costa!»

Una religiosa, Arelly Guzmán, y el sacerdote Leonel Alfaro, han tenido que salir de la iglesia a negociar para que «las turbas sandinistas se retiraran».

El gesto no ha pasado desapercibido para los nicaragüenses, que han agradecido especialmente a monseñor Báez su coraje. Estos son algunos de los mensajes que le han enviado: «No tengo religión señor, pero usted se ha ganado todo mi respeto y admiración. Es un ser humano valiente, lleno de amor. Gracias»; «Este cristianismo si me representa»; «Monseñor @silviojbaez estamos viviendo una tragedia! Sus palabras son un.aliento ante tanta injusticia y sus denuncias están.llenas de mucho coraje. Mis respetos y mis oraciones para mi.pueblo. #SOSNicaragua».

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Nicaragua

Después de expresarse rápidamente por separado, los obispos han decidido unir sus voces contra la represión en un comunicado conjunto que ha publicado hace pocas horas la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

En él, los prelados exhortan a las autoridades del país «a escuchar el grito de los jóvenes nicaragüenses» y «derogar las reformas» del «Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS)».

La Conferencia Episcopal de Chile señala también que «rectificar las decisiones tomadas es signo de humanidad, escuchar es camino de sensatez, buscar a toda costa la paz es sabiduría». Por ello, invitan al Gobierno «a plantearse el diálogo como posibilidad para solucionar este conflicto, que puede agravarse si no se toman decisiones acertadas».

Asimismo, los obispos reprueban «todo brote de violencia» y denuncian que «las acciones represivas ejecutadas por miembros afines al gobierno alteran la paz». Y continúa: «reprimir la libre expresión y la protesta pacífica manifiesta la decadencia del estado de derecho de una república y la violencia de la justicia».

En el comunicado también se pide «al pueblo nicaragüense» que «ejerza su derecho a manifestarse de manera pacífica». Pero señalan que «hay pecados sociales que ningún ser humano puede ignorar sino que debe denunciar, sobre todo si se desean restituir los derechos violentados de los más vulnerables: nuestros jubilados».

La alocución de la Conferencia Episcopal de Nicaragua termina pidiendo «a los sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y pueblo en general» que inicien «una jornada de oración para ver con una mirada diferente esta situación, a fin de buscar la solución que el pueblo nicaragüense se merece».

¿Marcha atrás del Gobierno?

La insostenible situación ha terminado provocando un paso atrás del Gobierno de Nicaragua, que a primera hora ha anunciado que reinstalará una mesa de diálogo con la empresa privada. El objetivo es que puedan acabar las protestas ciudadanas que han convulsionado al país entero.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero