La Iglesia pide a la UE un gasto en defensa «proporcionado a las necesidades»
En el marco de la cumbre de la OTAN y de la reunión del Consejo Europeo de esta semana, COMECE invita a la Unión a «permanecer fiel a su vocación de ser un proyecto de paz que promueve el desarrollo humano sostenible»
En el marco de una cumbre de la OTAN que está previsto que este miércoles apruebe de forma mayoritaria —aunque con la resistencia de España— un aumento del gasto militar hasta el 5 % del PIB, la Iglesia ha exhortado a la UE a que «el gasto de defensa siga siendo proporcionado a las necesidades actuales». Esta petición se incluye en el artículo de reflexión El papel de la UE en un mundo cambiante: de la visión fundacional a la misión global, que la Comisión de Conferencias Episcopales de la UE hizo público el pasado lunes.
El texto, elaborado por la Comisión sobre Relaciones Exteriores de la UE, pretende ser una contribución de cara al encuentro del Consejo Europeo que tendrá lugar este jueves y viernes. También a la discusión del Marco Financiero Plurianual para después de 2027, el presupuesto a largo plazo que definirá las prioridades de la UE. COMECE espera que este sirva para relanzar la UE como un actor principal en favor de la paz y el desarrollo.
La Iglesia invita a la Unión a «permanecer fiel a su vocación de ser un proyecto de paz que promueve el desarrollo humano sostenible y practica la solidaridad», tanto dentro como fuera de sus fronteras. Se trata no solo de un compromiso político y legal sino de una responsabilidad moral. Por ello, además de aconsejar moderación en el gasto de defensa, pide la elaboración de una Estrategia Europea de Paz, un marco que fortalezca un abordaje integral a la seguridad.
Los autores piden que la UE aborde su acción exterior con una perspectiva basada en los valores, centrada en las personas y coherente entre todos los Estados. Para ello, ofrece recomendaciones sobre defensa, seguridad y paz; ampliación de la UE y política de vecindad, y comercio y colaboración internacional.
En concreto sobre la cuestión de la ampliación, recomienda «la búsqueda de un proceso de ampliación centrado en el ciudadano, justo y basado en el mérito». Asimismo propone «reformas internas de la UE para asegurar su capacidad de integrar a los futuros miembros». Finalmente, anima a los políticos europeos a «buscar colaboraciones internacionales que no solamente equilibren sino que combinen el propio interés con los valores de forma coherente».