La Iglesia en Linares: «Haremos lo que esté en nuestras manos» - Alfa y Omega

La Iglesia en Linares: «Haremos lo que esté en nuestras manos»

La desaparición de las explotaciones mineras, el desmantelamiento del tejido industrial y el cierre de servicios han llevado a la localidad jienenese a la ruina. La Iglesia ha alzado la voz

José Calderero de Aldecoa
Voluntarios de Cáritas de la parroquia del Buen Pastor durante un reparto de comida. Foto: José Armenteros.

Linares es la ciudad con la tasa de paro más elevada de España. En otro tiempo, presumía de la factoría Santana, donde se producían coches para la firma Suzuki, pero desde su cierre en 2011 la industria casi no existe en la localidad. La misma suerte ha corrido el sector servicios, que está muriendo lentamente bajo el peso de la despoblación y, últimamente, también a causa de la COVID-19. Un ejemplo de ello es el próximo cierre de la tienda de Zara, que se hará efectivo en febrero, y el del centro de El Corte Inglés, que bajará definitivamente la persiana en marzo ante la caída de las ventas.

Ambas clausuras son los «ejemplos recientes de sobra conocidos» a los que alude el obispo de Jaén, su Consejo Episcopal y los sacerdotes del Arciprestazgo de Linares en una carta publicada hace poco más de una semana ante la situación económica que vive la ciudad y en la que se denuncia que «el cierre de establecimientos comerciales se sucede inexorablemente».

En la misiva, Amadeo Rodríguez Magro hace balance de los tres años que han transcurrido desde que en octubre de 2017 publicara otra carta con motivo de la Jornada Mundial por un Trabajo Decente, en la que alertaba «de la precaria situación laboral por la que atravesaba entonces la ciudad de Linares».

Pero pasado este tiempo, «la difícil situación económica y laboral no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado visiblemente», asegura el prelado. La desaparición de «las explotaciones mineras», el desmantelamiento de «su rico tejido industrial» y el cierre de «servicios emblemáticos del sector terciario» se encuentran entre los motivos, añade.

30,9 %

es el paro de Linares, el mayor de España para una población de más de 20.000 habitantes

3.000

personas aproximadamente son atendidas por Cáritas

Sin vida laboral

Más allá de los datos macroeconómicos, esta situación afecta de forma directa en la vida de los personas. «En mi parroquia, por ejemplo, tenemos que ayudar con ropa o alimentos a la mayor parte de la gente joven», asegura José Armenteros, párroco del Buen Pastor, administrador parroquial de Guadalén y sacerdote adscrito a la parroquia de San Francisco de Asís. «Son muy pocos los que consiguen un trabajo. Por regla general, todos los jóvenes que han estudiado se han ido fuera, el 100 %, y los que no han estudiado se han quedado en Linares y sobreviven gracias a sus padres o a las instituciones».

Sin embargo, el perfil mayoritario de quienes atiende Armenteros a través de la Cáritas parroquial no es el de una persona joven. «Son habitualmente mujeres, muchas de ellas divorciadas con hijos, y que no tienen vida laboral. También hay familias enteras y algunos casos de inmigrantes, que carecen igualmente de vida laboral», asegura.

Manifestación en mayo de 2018, tras la primera carta del obispo. Foto: EFE / Carlos Cid.

Actuación de Cáritas

Ante esta situación, la primera intervención que se hace con cualquiera de ellos es la acogida. «Recibimos a cada uno y lo escuchamos», explica el sacerdote. No es simple cortesía. «La gente necesita desahogarse y sentirse comprendida». Además, «es importante conocer a cada uno, porque cada beneficiario cuenta con un programa particular en el que se irá reflejando su evolución». Después se atienden las necesidades particulares de cada persona. «Hay quien necesita comida, otros requieren una ayuda para pagar el alquiler o el recibo de la luz. También hemos financiado medicamentos e incluso atendemos a personas que tienen algún problema con las drogas», detalla el sacerdote linarense.

A pesar de toda esta labor, el párroco expresa su miedo a que «el problema se enquiste» definitivamente. «O cambia la situación, o se corre el riesgo de que muchas de estas personas no se vuelvan a incorporar a la vida laboral nunca», asevera Armenteros. Es una advertencia que, sin embargo, no logra acabar con «la esperanza» de un futuro mejor. En este sentido, el sacerdote valora positivamente la visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, a Linares a finales de enero, en la que anunció que el parque empresarial Santana «será de los linarenses y para los linarenses» y prometió un paquete de ayudas económicas. «Esta era una reivindicación de la ciudad desde hace tiempo y por fin ha llegado». Por otro lado, «la Iglesia tiene ganas de seguir trabajando». «Haremos todo lo que esté en nuestras manos para tratar de sacar a Linares de esta situación», concluye el párroco del Buen Pastor.

En términos parecidos concluye la carta del obispo jienense, quien desea «renovar sus sentimientos de cercanía a quienes más sufren la dura realidad a la que se enfrenta esta ciudad, y mostrar su disponibilidad para, entre todos, buscar las posibles vías de solución al claro desafío que representa el desempleo para el futuro inmediato de Linares».