La Gran Procesión fue «un acontecimiento histórico»
El pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización del Vaticano inaugura en Málaga el congreso internacional La Gran Procesión: el legado del Jubileo de las Cofradías
El proprefecto del Dicasterio para la Evangelización y coordinador del Jubileo Ordinario 2025, el italiano Rino Fisichella, inauguró el miércoles en Málaga el congreso internacional La Gran Procesión: el legado del Jubileo de las Cofradías».
Hoy hemos vivido una intensa jornada en el Congreso Internacional “La Gran Procesión”
— Gran Procesión Roma 17 mayo 2025 (@procesionroma25) March 18, 2026
La jornada se inauguraba con la conferencia de Mons. Rino Fisichella sobre el Jubileo de las Cofradías y la visión de Agostino Miozzo sobre Roma como sede.
La tarde la protagonizaba una mesa… pic.twitter.com/fr95Uh56lA
Durante su intervención Fisichella ha definido la Gran Procesión que recorrió las calles de Roma en mayo del año pasado con motivo del Jubileo como «un acontecimiento histórico en un escenario único; un momento de profunda unidad salvaguardando el patrimonio de cada tradición local». Asimismo, ha destacado el papel de las cofradías como entidades que «caminan en la vía del amor, valoran la historia y tienen espíritu misionero».

El prelado ha subrayado que las cofradías «caminan por la calle haciendo visible una comunidad que integra» y ha defendido la relevancia de las manifestaciones externas de fe. En este sentido, ha señalado que «la procesión se celebra donde se celebra la vida cotidiana; si nuestras parroquias están a menudo vacías, es indiscutible que nuestras procesiones llenan las calles y las plazas».
Experiencia de la belleza
Fisichella también ha incidido en la importancia de las procesiones dentro de la tradición cristiana, recordando episodios bíblicos como la entrada de Jesús en Jerusalén. Según ha explicado, estas manifestaciones «suscitan emociones en lo más íntimo de las personas y ofrecen un mensaje que concilia con los distintos estados de ánimo», haciendo que los fieles se sientan «escuchados y atendidos».
Durante su exposición, el coordinador del Jubileo de 2025 ha señalado que una de las claves del éxito de las procesiones reside en que nacen «de la experiencia de la belleza, y la belleza le habla al hombre», al tiempo que ha valorado la puesta en escena y el carácter dramático de las hermandades.
Acción e imagen
En esta línea, ha afirmado que «la Iglesia tiene necesidad de replantear su lenguaje, por lo que el drama que representan las procesiones puede ayudar a ello», ya que «traduce la palabra en acción e imagen, y lo que Jesús revela no es solo palabra, sino el actuar de Dios». Asimismo, ha añadido que «el hombre no es espectador, sino actor: Dios llama al hombre a actuar».
Finalmente, Fisichella ha concluido que el cristiano no solo debe «responder con palabras, sino dejarse involucrar por la acción de revelación». A su juicio, las procesiones son «fe que se testimonia en las calles y las plazas», donde «se rompe el espacio de la Iglesia y la representación se transfiere a la ciudad», convirtiendo «el misterio de la Cruz y la Resurrección» en «el drama que debe ser presentado de manera visible y tangible».