La Feria del Libro espera al Papa - Alfa y Omega

La Feria del Libro espera al Papa

Si uno se asoma por las 366 casetas del paseo de Coches del Retiro, es fácil encontrar de manera visible diferentes títulos que invitan a conocer un poco más la figura del cardenal Robert Prevost, desde su biografía hasta las principales líneas de su magisterio en este primer año de pontificado

Sandra Várez
Foto: EFE / Mariscal.

Leía estos días a la cineasta Isabel Coixet reconocer en un artículo en XL Semanal que quizá, después de años de un nihilismo cultural, e, incluso, de ridiculización a aquellos que tienen fe, no se ha conseguido «inventar» nada mejor para dar sentido al sufrimiento, al duelo, al dolor o el miedo que la religión. Lo manifiesta, sorprendida, ante el fenómeno creciente, en jóvenes y no tan jóvenes, de acercamiento de nuevo a lo espiritual y a lo religioso ante una modernidad cuyas promesas vendidas «como un seguro a todo riesgo» no son más que el vacío en forma de una máquina que nos acabará sustituyendo pronto en todo. Así me lo decía estos días, en un arranque de lucidez adolescente, una de mis hijas que, con 13 años, parece ya tener asumido que da igual lo que estudie porque todo lo hará la inteligencia artificial. Y que quizá no podrá trabajar nunca o no llegará a la jubilación. 

Quizá por eso, la recién publicada encíclica de León XIV Magnifica humanitas se ha convertido en uno de los libros de referencia en la feria de la literatura, que llega este fin de semana a su ecuador en el Madrid que espera al Papa. Si uno se asoma por las 366 casetas del paseo de Coches del Retiro, es fácil encontrar de manera visible diferentes títulos que invitan a conocer un poco más la figura del cardenal Robert Prevost, desde su biografía hasta las principales líneas de su magisterio en este primer año de pontificado. En una de las casetas, esta figura de cartón a tamaño real parece anticipar el saludo que pocos días después dará a todos los que peregrinen a encontrarse con él.

Con la normal inquietud por la movilidad y las dificultades que se generen con los accesos, la 84 Feria del Libro está siendo también una muestra de ese fenómeno de búsqueda de lo religioso: desde el relato del ateo que se va al fin del mundo a preguntar al Papa Francisco sobre la centralidad del cristianismo; la novela sobre Jesús de Nazaret; o el ensayo que busca demostrar científicamente la divinidad de Jesucristo, la religión se ofrece a través de distintos estilos literarios, como un oasis que emerge también en medio de esta «torre de Babel» de lo tecnológico.

Por mucho que la tecnología o las herramientas de la llamada inteligencia artificial puedan imitar lenguajes, crear textos, emular comportamientos o, incluso, escribir libros, dice León XIV en Magnifica humanitas, no son capaces de conocer lo que producen, «porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio». Esos estands repletos de libros que inundan la feria rezuman de esas experiencias que pasan por la alegría, el dolor, el miedo, la pérdida, el amor, el trabajo, la amistad y la búsqueda de lo absoluto. Como Magnífica humanitas, la feria es un desafío a la IA. Un acto de resistencia de lo humano y su genio hecho palabras frente a la invasión algorítmica. Y también una manera de prepararse para lo que viviremos estos días hambrientos de luz frente a las inquietudes de nuestro tiempo.