Resulta cuanto menos llamativo que muchos católicos hagan del aborto una cuestión opinable. A veces, uno se pregunta cómo la Iglesia ha podido perder este trascendental ascendente de referencia sobre su feligresía, cuando te encuentras a familias católicas que se pronuncian favorables al aborto, o personas mayores o chicos de catequesis que se confiesan practicantes de la fe católica y, al tiempo, son tolerantes con el aborto. Quizá, no lo sé, el falso progresismo que a veces invade a la Iglesia haya tenido que ver con estos lodos del aborto.