José Ignacio, el niño milagrosamente curado por intercesión de don Álvaro, participa en la beatificación

Ricardo Benjumea

José Ignacio, el niño de 11 años cuya curación milagrosa ha sido atribuida a la intercesión de don Álvaro del Portillo, será el encargado de llevar las reliquias del nuevo beato durante la ceremonia. Sus padres dan las gracias al nuevo Beato, que ha transformado la vida de la familia


«No debería caminar, no debería saltar, no debería correr… Todo en él es un milagro», dice su madre, Susana Wilson, de 37 años y periodista de formación, madre de cuatro hijos. Su marido Javier y ella se presentaron en la víspera de la beatificación de don Álvaro para dar testimonio público de su agradecimiento.

«Es un niño normal, al que se le educa como a todos los demás, se le retea (regaña)…» Pero también un niño muy consciente de su historia, de la gracia que ha recibido de Dios, por intercesión de don Álvaro.

La curación de José Ignacio cambió la vida de todos los miembros de la familia. Les aceró a la Iglesia y fortaleció su matrimonio. Antes, eran «católicos de Misa dominical, por cumplir», reconoce Susana. Ahora se han acercado al Opus Dei, van a Misa todos los días, bendicen la mesa, rezan el rosario, se interesan por los santos… «¡Cómo no lo vamos a hacer, si tenemos a uno que nos ha hecho un gran favor!»

Javier confiesa que, cuando le dijeron que su hijo José Ignacio, recién nacido, se moría, perdió toda la esperanza, y empezó a prepararse para lo que creía inevitable. Una luz se empezó a encender en él al ver la enorme fe con la que su mujer se encomendaba a don Álvaro, aferrada a una estampita que se había aprendido de memoria. «Nos ha hecho reflexionar que Dios quiere siempre lo mejor para nosotros, a pesar de las dificultades», dice.

Han venido a Madrid desde Chile a celebrar la beatificación y a darle las gracias a don Álvaro. José Ignacio será el encargado de llevar las reliquias al altar durante la Misa. Con ellas, llevará también las intenciones de mucha gente que ha pedido a la familia que rece por ellos. Han hecho una gran lista, lo cual es «una manera de dar las gracias a todas las personas que rezaron por José Ignacio cuando estuvo tan malo».

Ricardo Benjumea