Irak: 140 kilómetros a pie hacia la Pascua

María Martínez López
El patriarca Sako, el 3 de abril, con refugiados. Foto: Patriarcado Caldeo

«Es un signo de esperanza y de paz que personas de varias religiones lo compartan todo durante nueve días», mientras recorren a pie 140 kilómetros por una región marcada por la guerra. El padre Salar Bodagh, párroco de Teleskof y Bakofah, en la llanura de Nínive, habla de la Marcha por la Paz que salió el Domingo de Ramos de Erbil, en el Kurdistán iraquí, y se dirige hacia la localidad cristiana de Alqosh, a 50 kilómetros al norte de Mosul. Son unos cien caminantes: cristianos y musulmanes locales, y algunos europeos que han viajado con las organizaciones alemanas Centro de Derechos Humanos Cottbus y Sociedad Internacional por los Derechos Humanos.

La iniciativa partió de ellas. El Patriarcado caldeo la apoya y la ha preparado desde Navidad. También la han fomentado varios imanes. En cada localidad, «cristianos y musulmanes se suman a la marcha. Cuando lleguen a Alqosh el Domingo de Pascua, esperamos que sean 500», explica el sacerdote. Él mismo se sumará al grupo entonces, pues antes se lo impiden sus obligaciones pastorales.

El Lunes de Pascua, el patriarca caldeo Luis Rafael Sako presidirá una Eucaristía en el monasterio de Rabban Hormizd de Alqosh, un simbólico edificio del siglo VII. El padre Bodagh espera que también participe algún representante de la diócesis francesa de Lyon. Esta diócesis está hermanada con la de Mosul, y algunos de sus fieles han participado estos días en el vía crucis que ha recorrido, a modo de estaciones, diversas localidades de la zona.

Ayuda para 4.000 musulmanes

Con proyectos como estos, la Iglesia caldea intenta dar un especial acento de reconciliación a esta Semana Santa, en el contexto del Año de la Paz que está celebrando. El 3 de abril, una delegación presidida por el patriarca Sako llevó a los campos de refugiados de Hammam al-Halil y Hassan Cham, cerca de Mosul, ayuda humanitaria para 4.000 musulmanes, recogida por los cristianos en Cuaresma. «Hemos venido –afirmó Sako ante los medios– para decirles que estamos a su lado. No somos infieles. Creemos en el mismo Dios. Ellos nos dijeron que el Daesh son los verdaderos infieles, y nos han pedido que volvamos a Mosul, porque sin los cristianos la ciudad no es la misma».

Al mismo tiempo, se trabaja para que los cristianos desplazados puedan regresar a sus hogares. Las distintas iglesias de Irak acaban de constituir el Comité de Reconstrucción de Nínive, pero esta labor lleva meses en marcha. A Teleskof y Bakofah han regresado ya unas 400 familias, después de que se repararan otras tantas casas con daños parciales. «Pero todavía hay más de 1.200 totalmente destruidas», afirma el padre Bodagh. También hay que arreglar la iglesia. De momento, esta Semana Santa se celebrará al aire libre.

M.M.L.