«Hay que globalizar el amor y la caridad»

El domingo se celebró la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. En Madrid, el arzobispo diocesano, monseñor Carlos Osoro, insistió a los españoles en la necesidad de «reducir la distancia que nos aparta de los dramas humanos». El cardenal Cañizares, en Valencia, invitó a la «hermandad y unidad con los hermanos que sufren»

Cristina Sánchez Aguilar

El domingo se celebró la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. En Madrid, el arzobispo diocesano, monseñor Carlos Osoro, insistió a los españoles en la necesidad de «reducir la distancia que nos aparta de los dramas humanos». El cardenal Cañizares, en Valencia, invitó a la «hermandad y unidad con los hermanos que sufren»

Según los últimos datos del INE, en la Comunidad de Madrid hay más de 1.200.000 inmigrantes. Esto significa que, en los últimos años, «ha cambiado la composición y la diversidad cultural de nuestra ciudad, de nuestros barrios, de nuestros vecindarios, y así, de nuestra feligresía». Esta afirmación, de don Antonio Martínez, Delegado de Migraciones de Madrid, es la hoja de ruta del Arzobispado en materia de inmigración. Un trabajo, por cierto, que este 2015 cumple 30 años y que se reparte desde la red de centros de atención a inmigrantes ubicados en más de una decena de parroquias. Sólo en el último año, se han atendido a más de 11.000 personas. También desde las capellanías que la Delegación tiene en la capital. Siete sacerdotes, en siete parroquias diferentes, trabajan con inmigrantes que tengan una especial dificultad con el idioma, como es el caso de los africanos, filipinos, polacos o chinos. También con quienes pertenecen a un rito católico diferente, como es el caso de los rumanos o de los ucranianos. Una de estas capellanías, la ucraniana –situada en la parroquia del Buen Suceso– fue la que acogió, el domingo, la celebración de la 101 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, recordó a los fieles presentes –cientos de inmigrantes y españoles– que «la misión de la Iglesia es amar a Jesucristo», y hay que descubrirlo, especialmente, «en los más desamparados, entre los que están quienes tienen que emigrar desde sus tierras». Don Carlos recalcó la importancia de «globalizar el amor y la caridad». Y para eso se necesita, dijo, «la fuerza de la fe, que nos permite reducir las distancias que nos apartan de los dramas humanos».

El cardenal Cañizares, rodeado de banderas

Inmigrantes de más de 30 países, con sus respectivas banderas nacionales, participaron en la Misa que presidió el cardenal arzobispo de Valencia, don Antonio Cañizares, en la iglesia de Santa Catalina, con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.

El cardenal, en su homilía, animó a «seguir la llamada del Señor que nos invita a la hermandad y a la unidad con los hermanos que sufren», y aseguró que «quien busca libertad, comprensión, amor y felicidad las encuentra siempre en Dios».

Durante la celebración, se leyó en público el testimonio de una familia siria refugiada en Valencia, formada por un matrimonio y dos hijos. Además, durante el ofertorio se entregaron, entre las ofrendas, un crucifijo envuelto en una alambrada para simbolizar la situación que viven los inmigrantes subsaharianos, así como un estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Cristina Sánchez Aguilar