Los criterios de la Iglesia sobre las Primeras Comuniones no sintonizan con el boato social que a veces las rodea. Es más, nos parece una contradicción entre lo que se celebra y lo que se hace. Nos entristece el boato social y lo que se genera en torno al sacramento de la Eucaristía. Los criterios y consejos que ofrecemos desde las parroquias a los padres son sencillez y dignidad.