Francisco pide volver a la «unidad fraterna que soñaron los padres fundadores de Europa»

En la Misa de este miércoles en Casa Santa Marta, el Papa ha subrayado que «el verdadero razonamiento, el que más explica todo, es la cruz de Cristo» y he exhortado a no ser «murciélagos humanos» que prefieren la oscuridad porque están acostumbrados al pecado y la luz los deslumbra

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Foto: VaticanMedia

En la Misa de este miércoles en Casa Santa Marta, el Papa ha subrayado que «el verdadero razonamiento, el que más explica todo, es la cruz de Cristo» y he exhortado a no ser «murciélagos humanos» que prefieren la oscuridad porque están acostumbrados al pecado y la luz los deslumbra

En la Misa de este miércoles en Casa Santa Marta, el Papa Francisco ha retomado su intención de oración del lunes, cuando pidió que los partidos políticos sepan buscar la unidad y no sus propios intereses. En esta ocasión, ha llevado la misma idea al ámbito transnacional. En concreto, ha rezado por Europa, y para que «en este tiempo, en el cual es necesaria tanta unidad entre nosotros, entre las naciones, Europa logre tener esa unidad fraterna que soñaron [sus] padres fundadores».

En la homilía, el Santo Padre ha seguido profundizado en el pasaje evangélico que narra el encuentro nocturno entre Jesús y Nicodemo; «un verdadero tratado de teología». Entre todo su rico contenido que hace recomendable «leerlo muchas veces», Francisco ha escogido dos claves. La primera es el amor «con locura» de Dios, que encontramos «cada vez que miramos el crucifijo».

La imagen de Jesús crucificado –continuó el Papa– no es un adorno más o menos bonito o con valor artístico. «Es precisamente la expresión del amor de Dios. Dios nos amó de esa manera». Aquí puso como modelo a tantos cristianos que «pasan su tiempo mirando el crucifijo… y allí encuentran todo, porque han comprendido, el Espíritu Santo les ha hecho comprender toda la sabiduría cristiana».

Citando a san Pablo, Francisco ha apuntado que «el razonamiento humano es útil hasta cierto punto. Pero el verdadero razonamiento, la más bella forma de pensar, pero también que más explica todo, es la cruz de Cristo»: Dios aniquilado, humillado por amor.

La ceguera del pecado

La segunda clave de interpretación elegida por el Pontífice ha sido la imagen de la luz que viene al mundo y es rechazada por las tinieblas, tan importante en el Evangelio de san Juan. Hay muchas personas que son «murciélagos humanos: solo saben moverse de noche», y la luz los deslumbra. También puede ocurrirnos a nosotros mismos «cuando estamos en pecado. La luz nos abofetea, nos hace ver lo que no queremos ver».

Lo peor de esta situación es que, si se acostumbran a ella, «los ojos del alma terminan ignorando lo que es la luz». Una realidad que se constata en «tantos escándalos de humanos, tantas corrupciones». Para evitar llegar a eso, «dejemos que el amor de Dios, que envió a Jesús para salvarnos, entre en nosotros y la luz que trae Jesús, la luz del Espíritu entre en nosotros y nos ayude a ver las cosas con la luz de Dios».

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