Francisco: «Mi propósito para 2016 es rezar un poco más» - Alfa y Omega

Francisco: «Mi propósito para 2016 es rezar un poco más»

El Papa ha dado jugosas declaraciones a unos seis mil Niños Cantores que le han hecho todo tipo de preguntas, al ser recibidos por el Pontífice este 31 de diciembre en el Aula Pablo VI. Francisco les ha confesado que, de pequeño, quiso ser carnicero o que su propósito para 2016 es rezar más, porque la oración es el primer deber de un obispo». El día anterior, algunos de esos niños vieron a Benedicto XVI

Redacción

El Papa ha dado jugosas declaraciones a unos seis mil Niños Cantores que le han hecho todo tipo de preguntas, al ser recibidos por el Pontífice este 31 de diciembre en el Aula Pablo VI. Francisco les ha confesado que, de pequeño, quiso ser carnicero o que su propósito para 2016 es rezar más, porque la oración es el primer deber de un obispo». El día anterior, algunos de esos niños vieron a Benedicto XVI

Seis mil Niños Cantores de numerosos coros infantiles, conocidos como Pueri Cantores, se reunieron con el Papa en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano en el último día del año 2015. Francisco les recibió con motivo de su 40º Congreso Internacional. El miércoles, algunos de esos niños ofrecieron un concierto al que asistieron Benedicto XVI y su hermano, el sacerdote y músico Georg Ratzinger, compositor de una de las piezas.

«Si yo cantara parecería un asno»

El Papa emérito es un enamorado de la música. También Francisco. «Me gusta oír cantar, pero si yo cantara parecería un asno, porque no sé cantar y ni siquiera sé hablar bien, porque tengo un defecto en el modo de hablar, en la fonética, pero me gusta mucho oír cantar», les confesó a los niños.

«¿Qué le hubiera gustado ser?», siguieron preguntándole los niños.

Francisco les contó que, de pequeño, una vez que le hicieron esa pregunta cuando estaba sentado a la mesa con su familia, contestó que le gustaría convertirse en uno de los carniceros del mercado al que iba acompañado por su abuela o por su madre. «Porque el carnicero que había en el mercado tomaba el cuchillo y lo hacía con un arte» que a él le gustaba mucho. «Y luego, obviamente, cambié de idea», dijo el Papa.

«Me enfado, pero no muerdo»

«¿Se enfada el Papa?»

«Sí, me enojo, ¡pero no muerdo!», respondió sonriendo a la pregunta de un niño.

«El enojo es venenoso, te envenena el alma. Muchas veces he visto chicos y niños asustados, porque sus padres, o en la escuela, los regañan. Y cuando uno está enfado y grita, hace mal, hiere. Es como dar una cuchillada. ¿Entendéis? Yo me enfado, es verdad. Sí, a veces me enfado, pero me tranquiliza un poco pensar en las veces en que yo he hecho enojar a los demás. Y además, enojarse no sólo hace mal a la otra persona, sino a ti mismo». Las «personas que viven siempre enfadadas» son «gente amargada». «Es una enfermedad».

«Os pregunto yo ahora a vosotros – añadió Francisco–: ¿cómo era el alma de Jesús? ¿Dulce o amarga?». A lo que los chicos respondieron en coro que era «dulce».

En el mundo «hay muchas cosas feas», pero también «mucha gente santa» que «no sale en la televisión». Y explicó que existe una atracción hacia el mal, que parece que gusta más ver cosas feas que cosas bellas, que como carecen de publicidad, carecen también de audiencia, puesto que, de lo contrario, con las cosas buenas, la gente se aburre…

Y se preguntó: «¿Por qué en la televisión no se ve a las monjas de clausura, que pasan toda la vida rezando por todos nosotros?». «Porque interesan más las joyas, las cosas que tienen que ver con la vanidad».

El Papa advirtió a los niños de que no se dejen engañar. «En el mundo hay cosas feas, pero también cosas santas».

«Mi primer deber es la oración»

«¿Cuáles son sus propósitos para el Año Nuevo?», le preguntó al Papa una niña. «Rezar más», fue la respuesta, y explicó que, en estos días en que dedicó un poco de tiempo a hacer un retiro espiritual, se propuso rezar más, porque se ha dado cuenta de que «los obispos y los sacerdotes, (y yo soy un obispo) deben sostener al pueblo de Dios ante todo con la oración, que es el primer servicio».

Y les contó una historia: «Al inicio del cristianismo había mucho trabajo porque tanta gente se convertía y los apóstoles no tenían tiempo, y algunos iban a quejarse porque no atendían bien a las viudas, a los huérfanos… Era verdad, porque no tenían tiempo para hacer todo. Entonces hicieron un Concilio y decidieron que algunos hombres se dedicaran sólo a servir a la gente… Es el momento de la creación de los diáconos. Los diáconos nacieron así. Pueden ver esto en el libro de los Hechos de los Apóstoles».

«¿Y qué dice san Pedro, el primer Papa?», preguntó Francisco. «Que ellos harán esto, y nosotros, los apóstoles, solo dos cosas: la oración y el anuncio del Evangelio, la predicación. Lo que significa que para un obispo el primer deber es la oración. Porque no se puede ser obispo en la Iglesia sin la oración en primer lugar; y después el anuncio del Evangelio».

«En estos días –añadió el Pontífice–,  he pensado que un buen propósito para el año próximo sería este: rezar un poco más».

El Papa concluyó este encuentro pidiéndoles otra canción, no sin antes invitarlos a que repitieran cómo debe ser la vida… «Canta y camina», dijeron . «Y ¿quién es bueno?», a lo que ellos respondieron a coro: «¡Solo Dios es bueno!».

«Ahora puedo responder», dijo el Papa tras oírles: «¡Cantáis muy bien!». Entonces les impartió la bendición, no sin antes invitarlos a rezar un Avemaría, cada uno en su lengua, y recordarles la cita del primer día del Año Nuevo en la Basílica Vaticana, donde estos niños animarán la celebración Eucarística que el Papa Francisco presidirá a las 10.00 en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, en que también concluirá el 40º Congreso Internacional de los Niños Cantores.

Radio Vaticano/Alfa y Omega