Francisco: «Las tecnologías bien utilizadas pueden dar buenos frutos»

Alfa y Omega
Foto: Efe/Jorge Zapata

El Papa Francisco ha enviado una carta a los participantes en la Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, en la que han participado también el presidente del Parlamento Europeo y el Director General de la FAO, además de otras autoridades y de personalidades de empresas como IBM o Microsoft. «La inteligencia artificial está en el corazón mismo del cambio de época que estamos atravesando», ya que «la innovación digital toca todos los aspectos de la vida, tanto personales como sociales», ha asegurado

En el texto, leído por el presidente de la academia, Vincenzo Paglia, el Pontífice observa que las decisiones, aun aquellas importantes como las médicas, económicas o sociales, «son hoy en día el resultado de la voluntad humana y de una serie de contribuciones algorítmicas». Asegura que, a nivel personal, «la era digital cambia la percepción del espacio, del tiempo y del cuerpo», y ello «infunde un sentido de expansión que ya no parece encontrar más los límites». «Reconocer y apreciar la diferencia se hace cada vez más difícil».

En el ámbito socio económico, señala que «los usuarios suelen quedar reducidos a consumidores, esclavos de intereses privados concentrados en manos de unos pocos». A partir de los rastros digitales difundidos en internet, los algoritmos extraen datos que permiten controlar los hábitos mentales y relacionales, con fines comerciales o políticos, a menudo sin nuestro conocimiento. Se trata de una asimetría por la cual «unos pocos saben todo sobre nosotros, mientras que nosotros no sabemos nada sobre ello». Lo cual, advierte el Pontífice, «adormece el pensamiento crítico y el ejercicio consciente de la libertad». El resultado de ello es que las «desigualdades se amplifican inconmensurablemente, el conocimiento y la riqueza se acumulan en pocas manos, con graves riesgos para las sociedades democráticas».

Nuevas tecnologías bien utilizadas

Francisco afirma que, sin embargo, estos peligros «no deben ocultarnos el gran potencial que nos ofrecen las nuevas tecnologías», puesto que «son un regalo de Dios», «un recurso que puede dar buenos frutos». Señala que las ciencias biológicas «están haciendo un uso cada vez mayor de los dispositivos puestos a disposición por la inteligencia artificial», y que dicho desarrollo induce «a cambios profundos en la forma de interpretar y gestionar los seres vivos y las características de la vida humana».

Manifestando su gratitud a la Academia Pontificia para la Vida, que ha «favorecido el diálogo entre las disciplinas científicas diferentes», el Sumo Pontífice  asevera que «debemos dejarnos interpelar como creyentes, para que la Palabra y la tradición de la fe nos ayuden a interpretar los fenómenos de nuestro mundo, identificando caminos de humanización, y por tanto de amorosa evangelización».

El Papa Francisco ha destacado la necesidad de «madurar fuertes motivaciones para perseverar en la búsqueda del bien común, incluso cuando no hay un beneficio inmediato que se pueda obtener de ello». En otras palabras, «no basta con confiar a la sensibilidad moral de quienes investigan y diseñan dispositivos y algoritmos, sino que es necesario crear organismos sociales intermedios que aseguren la representación de la sensibilidad ética de los usuarios y los educadores».

La nueva frontera: la algor-ética

El Santo Padre retoma el concepto de algor-ética, cuyo objetivo es «asegurar una verificación competente y compartida de los procesos mediante los cuales se integran las relaciones entre los seres humanos y las máquinas en nuestra era» para señalar que este puede ser enriquecido «por los principios de la doctrina social de la Iglesia». La complejidad del mundo tecnológico, escribe, «exige una elaboración ética más articulada para que este compromiso sea verdaderamente incisivo». La algor-ética «podrá ser un puente para que los principios se inscriban concretamente en las tecnologías digitales, a través de un efectivo diálogo transdisciplinario».

En la conclusión del discurso el Santo Padre anima a los participantes a ir adelante «con audacia y discernimiento buscando formas de implicar cada vez más ampliamente a todos aquellos que tienen en su corazón el bien de la familia humana».

Alfa y Omega/Vatican News