Fernando Valera Sánchez: «Nuestra vida tiene que ser de servicio a los más pobres» - Alfa y Omega

Fernando Valera Sánchez: «Nuestra vida tiene que ser de servicio a los más pobres»

ENTREVISTA / Zamora tendrá desde este sábado nuevo obispo. Un «discípulo» que llega desde Murcia para servir a una Iglesia «de tan hondas raíces cristianas». Escuchar y aprender serán sus primeras prioridades

Fran Otero
Fernando Valera posa con la cruz pectoral que portará como obispo. Su lema episcopal será Permaneced en mi amor

¿Qué pensó cuando recibió la llamada del nuncio?
Te coge de improviso y te pones nervioso. Pensé que podía ser una broma, e incluso le pregunté si realmente era el nuncio. Son momentos en los que tienes que dar una respuesta y pensarla en el Señor.

Luego pasan unos días en los que tiene que guardar el secreto, ¿no?
Antes de dar una respuesta, pedí permiso para consultarlo con mi director espiritual y contrastar, ponerme en el Señor y buscar hacer su voluntad. Fueron 17 días tremendos en los que uno duerme poco. De vigilia. Seguí la recomendación de san Juan de Ávila y contemplé la Pasión todas las noches. Ya que iba a dormir poco, quise que fuera una vigilia de oración.

¿Le sorprendió el destino? Zamora está lejos de Murcia y es diferente.
Es el sitio que el Señor ha elegido. Voy con la alegría de poder servir a esta Iglesia de tan hondas raíces cristianas. 

¿Qué prioridades pastorales tendrá?
Voy a ser discípulo y el discípulo tiene que aprender de Jesús y de los fieles de Zamora. Ellos me tienen que enseñar qué es Zamora, qué es la diócesis. Voy a aprender. Esta es mi primera prioridad: escuchar, aprender y ser discípulo. Siguiendo el estilo sinodal que el Papa nos repite, voy a caminar con ellos.

¿Es la evangelización uno de los principales retos?
Me gusta la definición que el Papa hace de ser discípulo. Él dice que es estar con Jesús y anunciar a Jesús. En mi caso, será estar con Jesús y anunciar a Jesús a esta Iglesia de Zamora. En definitiva, ser de Jesús, al estilo de Jesús y llevar a Jesús a los demás. Este va a ser el estilo con el que voy a Zamora.

Usted ha estado muy vinculado al seminario. ¿Cómo será su relación con los sacerdotes?
Una de las labores fundamentales del obispo es atender a los sacerdotes a todos los niveles, pues somos obispos con un presbiterio. Es una tarea en la que me siento bien. Además, llevo diez años en el seminario, soy profesor de Teología del Sacerdocio y escucho a sacerdotes durante muchas horas todos los días. Quiero seguir acompañándolos y haciendo camino con ellos.

Repasando su biografía, veo que fue misionero en Bolivia.
Fue una etapa breve, de un año. Desde niño siempre quise ser misionero. Sacerdote, pero misionero. Una vez ordenado y con el permiso del obispo me fui a El Alto (Bolivia), donde había un obispo murciano. Creí que me iba para siempre. Fue una realidad muy pobre, difícil, dura… pero también muy viva y hermosa. Me evangelizó y me creó un corazón muy compasivo, muy impactado, consciente de que nuestra vida tiene que ser de servicio a los más pobres. Pero estaba a 4.100 metros de altura y mi cuerpo no reaccionó bien. Me desadapté y me tuve que volver.

Dios le tenía preparada otra misión…
Justo volví el 1 de octubre, que es la fiesta de santa Teresita de Lisieux. Ella fue misionera en un convento y es patrona de las misiones.

¿Le ha dado su hasta ahora obispo, el de Cartagena, algún consejo?
Resalto dos cosas que he descubierto trabajando con él y que están muy presentes también en la exhortación del Papa Francisco sobre la santidad: la paciencia y la mansedumbre.

¿Cómo ha vivido todo este tiempo de pandemia?
En el seminario nos tocó vivirlo de cerca. Además, he acompañado las exequias de algunas religiosas. Aun con todo el sufrimiento, la dificultad y el miedo, la Iglesia tiene que estar sirviendo. Cuando uno sirve, el Señor le regala la alegría. Tenemos que estar cercanos, servir y llevar a Jesús a los que están enfermos, a las familias que se han quedado en paro, a los que sufren dificultades económicas, a tanta gente aislada y sola.

Bio
  • 1960: Nace en Bullas (Murcia)
  • 1977: Ingresa en el seminario
  • 1983: Ordenado sacerdote en su localidad natal
  • 1991: Sacerdote misionero fidei donum en El Alto (Bolivia)
  • 2011: Director espiritual del Seminario Mayor de San Fulgencio y del Seminario Menor de San José
  • 2019: Canónigo de la catedral de Murcia
  • 2020: Obispo de Zamora