Familias de una parroquia madrileña ponen en marcha un belén viviente misionero

Por segundo año consecutivo, la parroquia madrileña de Santa Teresa Benedicta de la Cruz celebra este sábado su belén viviente. La iniciativa parte de un grupo de familias, «para llegar a otras familias» y compartir con ellas «la alegría del Niño Dios»

María Martínez López

Por segundo año consecutivo, la parroquia madrileña de Santa Teresa Benedicta de la Cruz celebra este sábado su belén viviente. La iniciativa parte de un grupo de familias, «para llegar a otras familias» y compartir con ellas «la alegría del Niño Dios»

Más de cien actores y cantantes representarán este sábado, día 13 de diciembre, los episodios más importantes de la vida del Niño Jesús. Es el belén viviente que organiza la parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), el único que se celebra al aire libre en la ciudad de Madrid. El belén se realizará en la parroquia (calle Senda del Infante, 22), y comenzará a partir de las 17 horas, aunque se podrá acceder desde media hora antes.

La idea de poner en marcha este belén partió de un grupo de matrimonios de la parroquia. Es, por tanto, «una iniciativa de unas familias para llegar a otras familias; porque los niños son los mejores evangelizadores de los niños, los jóvenes de los jóvenes y los adultos de los adultos», explica Carolina Guerrero, del equipo de organizadores. Con este esfuerzo, quieren llevar «la alegría del Niño Dios a todas las personas que lo visiten, transmitir el verdadero sentido de la Navidad, así como impregnar con la magia de la Navidad los corazones de todos».

Los matrimonios responsables de la idea se encargan también de su organización y puesta en marcha: «Cada una de las 15 escenas la representa una familia, y ellos se encargan de todo: vestuario, decorados… Hay familias que participan con sus seis o siete hijos. Tiene mucho mérito, porque se busca mucho la vida para que sea lo más bonito posible, haciéndolo ellos con mucho sacrificio e ilusión, y poniendo el dinero de su bolsillo».

El año pasado, la iniciativa se transmitió por el boca a boca, «y se acercaron cerca de mil personas», cuenta Carolina. Este año, habrá algunas mejores: «Vamos a intentar llevar caldo y chocolate caliente para invitar a la gente, y vamos a recoger donativos. Se lo daremos a la parroquia para que lo invierta en alguna labor caritativa. También le hemos dado más difusión en algunos medios, en las redes sociales y llevando posters a los colegios. Ya que lo hacemos con tanto esfuerzo, a cuanta más gente le aproveche, mejor».

M.M.L.