Éxito de los challenge de la Rioja: esperaban 80 peregrinos y al final llegaron a 20.000

Fernando Arriero, delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, vive la buena acogida de la iniciativa como «un regalo del Resucitado», que «quiso entregarle a la diócesis estas experiencia de evangelización digital para que la cuidásemos»

José Calderero de Aldecoa
Momento de la entrega del donativo a Cáritas por parte del Equipo Challenge. Foto: Iglesia en la Rioja

Fernando Arriero, delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, vive la buena acogida de la iniciativa como «un regalo del Resucitado», que «quiso entregarle a la diócesis estas experiencia de evangelización digital para que la cuidásemos»

El COVID-19 ha trastocado gran parte de la pastoral de las diócesis, que han tenido que adaptar sus propuestas a las medidas higiénicas y de seguridad establecidas por Sanidad. En este contexto, la tecnología ha sido un gran aliado y son muchas las organizaciones eclesiales que han trasladado sus encuentros y peregrinaciones al mundo virtual.

Es lo que ha ocurrido en la delegación de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, que tenían prevista una peregrinación a Tierra Santa en agosto y decidieron continuar con ella pero desde los ordenadores personales de cada fiel. Lo llamaron Tierra Santa Challenge y fue un éxito rotundo. «Pensábamos que se apuntarían unos 80 jóvenes y, al final, se inscribieron 3.200 personas de varios países diferentes», comenta Fernando Arriero, delegado de Pastoral Juvenil de la diócesis, en conversación con Alfa y Omega.

Explicación de cada etapa

Cada mañana, los peregrinos recibían un PDF –ahora lo que reciben es una página web– que «comenzaba con una carta redactada de forma muy cercana hablando sobre la etapa: “Hoy vamos a ir a Cesarea marítima, prepárate, llévate el bañador…”. Luego había un vídeo de 5 minutos del lugar que se visitaba, otro video sobre un aspecto de Jesús de Nazaret que tiene que ver con el lugar que se visitaba y, por último, estaba la doble propuesta orante: una para los más avanzados en oración y otra para los que querían dedicar menos tiempo».

Tras completar la etapa, los peregrinos se sometían a un formulario de preguntas, «que nos indicaba si la habían aprovechado bien. Si la habían aprovechado, les mandábamos la siguiente etapa y si habían tenido muy poca puntuación, le decíamos que repasara un poco más y que volviera a intentar el formulario al día siguiente», explica Arriero.

Además, durante todo el proceso existía la posibilidad del acompañamiento personal. «Teníamos un equipo de 100 acompañantes a los que se les asignaba un grupo de peregrinos y, vía email, iban compartiendo la experiencia. Queríamos evitar que la gente pensara que era un curso. No, era –y es– un itinerario espiritual», asegura el delegado.

Un regalo del Resucitado

El éxito de la iniciativa –que entre los sucesivos challenge ha llegado a 20.000 peregrinos de más de 50 países distintos–, Fernando Arriero lo vive como «un regalo del Resucitado», que «quiso entregarle a la diócesis estas experiencia de evangelización digital para que la cuidásemos».

También le revela que «hay algunas claves que han conectado con la gente, como son la cercanía, un toque de humor, una teología y una espiritualidad fresca, las explicaciones muy pedagógicos y la presencia del tema cultura que hace que sea una iniciativa abierta a todos».

Nuevos challenges

Tras la buena acogida de este primer challenge, «vemos que este regalo no nos lo podemos guardar» y cuando en la diócesis se canceló la peregrinación diocesana a Lourdes, surge el Lourdes Challenge. Ocurre lo mismo con el Camino de Santiago. Y ahora la nueva propuesta es el Auschwitz Challegen, de la mano de Etty Hillesum. «La idea es presentar un abanico grande de propuestas para que entren todos y que la iniciativa puede llegar no solo a la gente de casa», asegura el delegado de Pastoral Juvenil. «Lourdes Challenge tiene un destinatario claro, pero el Camino de Santiago es más abierto y el Auschwitz Challenge es para ver que todas las tradiciones religiosas compartimos unos valores que son evangélicos. Se está apuntando gente muy diversas, de universidad, del ámbito judío y gente muy muy culta…»

El objetivo último es «el encuentro con Jesús de Nazaret», asegura Fernando Arriero. Al final, «lo que proponemos es un itinerario real de espiritualidad para facilitar ese encuentro».

Y además del fruto espiritual, también lo hay económico: «Siempre dejamos abierta la puerta de las donaciones, que posteriormente entregamos a obras sociales». En este campo la iniciativa también ha experimentado un rotundo éxito, pues «después de unos de los challenge le entregamos a Cáritas Rioja casi 15.000 euros. Fue una alegría poder ayudar a otras realidades que ahora están muy doloridas», concluye.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero