Estas son las tres claves del Papa a los cardenales para vivir el consistorio

Estas son las tres claves del Papa a los cardenales para vivir el consistorio

«La guerra nunca es digna del hombre y nunca será bendecida por Dios», ha reivindicado León XIV al abrir un consistorio en que se abordarán entre otros temas cómo construir «la civilización del amor»

María Martínez López
Un momento de la Misa de inicio del consistorio, en torno a la cátedra de san Pedro. Foto: Vatican Media.
Un momento de la Misa de inicio del consistorio, en torno a la cátedra de san Pedro. Foto: Vatican Media.

Compartir la fe en la verdadera libertad, pedir el don de la paz en la unidad y disfrutar de la concordia en la obediencia. Y todo ello, en una única clave: «Yo soy la vid verdadera. Permaneced en mí como yo en vosotros». Es la hoja de ruta que el Papa León XIV ha señalado a los cardenales que participan en el segundo consistorio de su pontificado. La cita ha comenzado en la mañana de este viernes.

Durante una Misa en la basílica de San Pedro, el Santo Padre ha subrayado en la homilía que este encuentro tiene lugar «en la víspera de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Detengámonos juntos en esta conmemoración, que recuerda a las columnas de la Iglesia católica y romana, los dos misioneros mártires cuya predicación se fundió con su vida, hasta el punto de volverse parte de las Sagradas Escrituras».

El Pontífice ha recordado que en esa celebración se pedía «fuerza y sabiduría» para los trabajos de los dos próximos días. Y ha ofrecido algunas «indicaciones para nuestro discernimiento», basándose en el ejemplo de los dos apóstoles.

León XIV durante la procesión de entrada. Foto: Vatican Media.
León XIV durante la procesión de entrada. Foto: Vatican Media.

La primera es que san Pedro y san Pablo nos animan «a compartir en la fe la verdadera libertad». Es «la relación con el Señor Jesús la que nos libera del pecado y del miedo». Cristo llama a los cardenales a seguirle, y al tiempo «nos envía al mundo como sucesores de los apóstoles.

Su tarea —«anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos y dedicarnos al rebaño del Señor»— solo «se hace realidad y da fruto en la medida en que creemos en Él». En efecto, «la fe es esa virtud, nunca dada por sentada, que da vida a la Iglesia», ha afirmado. «La Iglesia viva es la Iglesia que cree»; esa es la que da «mucho fruto». «Así como la gracia divina precede a la libertad humana, también la fe de la Iglesia precede a la nuestra y exige que demos testimonio de ella con entusiasmo».

Alternativa a la oposición ideológica

En segundo lugar, León XIV ha invitado a los cardenales a pedir el don de la paz en la unidad. «La guerra nunca es digna del hombre», ha reivindicado. «Y nunca será bendecida por Dios». El Creador «nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos y no como animales, aun cuando se esté dotados de armas hipertecnológicas».

«La paz es un deber de justicia porque somos una única familia humana, una magnifica humanitas que halla en Cristo a su único jefe y redentor». Esta es una de las grandes líneas temáticas que va a tener el consistorio. La cita profundizará en la parte de la primera encíclica del Santo Padre dedicada a la «civilización del amor».

Con esta expresión, ha indicado el Pontífice, en el pontificado de san Pablo VI «la Iglesia indicaba un camino alternativo a la oposición ideológica entre sistemas». Era la propuesta de «un orden social en el que la justicia y la caridad se entrelazan». Por este motivo, la Iglesia «nunca toma partido: es para todos, y a cada uno dirige una misma palabra de conversión y de salvación». 

La liturgia eucarística de la celebración de apertura del consistorio. Foto: Vatican Media.
La liturgia eucarística de la celebración de apertura del consistorio. Foto: Vatican Media.

Sinodalidad desde la escucha al Espíritu

Por último, León XIV ha invitado a los participantes a «la concordia en la obediencia, es decir, en la escucha que reconoce el don del Verbo». En este sentido, ha apuntado que es «el Espíritu Santo» quien «nos guía, señalándonos Él mismo los problemas y las oportunidades pastorales, purificando las intenciones y corrigiendo lo que se desvía del camino común».

La puesta en práctica del Sínodo sobre la sinodalidad, que será otro de los grandes temas del consistorio, «invita a todos a avanzar en la unidad de la fe, en la promoción de la paz y en la obediencia a la Palabra viva, que es Jesús». La «colegialidad» del trabajo compartido entre los cardenales «resume la sinodalidad en la que participan todos los bautizados, en la unidad del pueblo de Dios». Ambas, sinodalidad y colegialidad, «son formas de la fraternidad cristiana que nos une como bautizados y como obispos».