Este 18 de octubre, penúltimo domingo del mes misionero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida como Domund en España. Desde que Pío XI la instaurara en 1926 se trata de una ocasión privilegiada para ser conscientes de la responsabilidad que, como cristianos, tenemos en el anuncio del Evangelio y en la transformación de la sociedad con sus valores.

Para empezar, este domingo se nos invita a rezar por la tarea que, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de la Iglesia, realizan los misioneros a lo largo y ancho de la tierra y a pedir para que se susciten nuevas vocaciones. También se nos anima a apoyar económicamente a los casi 11.000 sacerdotes, religiosos y laicos de nuestro país que gastan la vida en los lugares más recónditos del mundo y viven en condiciones muchas veces muy difíciles. A fin de facilitarles apoyo en este tiempo de pandemia, con el reto que supone el descenso de donativos a causa de las dificultades en las colectas de efectivo y la ausencia de huchas en los colegios, Obras Misionales Pontificias ha dado un impulso a vías de colaboración digitales como Bizum o el pago con tarjeta a través de domund.es.

Asimismo, como recuerda el lema escogido para la edición de este año (Aquí estoy, envíame), la Jornada Mundial de las Misiones es un momento especial para que, cada uno de los fieles, nos planteemos si estamos manteniendo una relación personal con Jesús y si, fruto de esa relación de confianza, estamos listos para decir sí a su llamada. «¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia?», plantea el Papa Francisco en su mensaje para la jornada. Resuena así la invitación a encontrarse con el Señor, a salir de uno mismo e ir al encuentro de los demás. Resuena allí y resuena aquí.