España, «en una encrucijada»

Peligran «los cimientos de nuestra convivencia como pueblo», advirtió el cardenal Ricardo Blázquez en su discurso inaugural de la Asamblea Plenaria de primavera de la Conferencia Episcopal Española (CEE)

Ricardo Benjumea
Foto: EFE/Ángel Díaz

La división política en España preocupa seriamente a los obispos. Son ya cuatro meses sin Gobierno y la clase política se muestra cada vez más polarizada. «Nos hallamos como en una encrucijada», advirtió el lunes el cardenal Ricardo Blázquez en su discurso a la Asamblea Plenaria del episcopado español.

El arzobispo de Valladolid teme que la deriva termine resultando incontrolable. «Esta situación tan difícil y prolongada puede dejar unas heridas en la convivencia social que entorpezcan la comunicación y el trabajo», advirtió el purpurado. De los argumentos se ha pasado a «las descalificaciones personales». «La desacreditación mutua hace imposible una reflexión serena sobre los problemas básicos». «Al parecer se han removido hasta los cimientos de nuestra convivencia como pueblo».

El cardenal Blázquez apeló al consenso de la Transición y defendió la Constitución de 1978 como punto de encuentro. Si bien en algunos aspectos «pudiera ser oportuna» una «actualización», «no es razonable ni legítimo poner en cuestión las líneas fundamentales» de la Carta Magna, ya que «sin esta casa común quedaríamos a la intemperie» y la convivencia podría volverse «insegura», advirtió.

El presidente de la CEE reivindicó una presencia normalizada de la Iglesia en un régimen democrático, y resaltó que los católicos no quieren privilegios, sino que se limitan a «reclamar la libertad religiosa», que ampara igualmente a los ciudadanos que profesan otras religiones o ninguna. «El Estado es aconfesional, y los ciudadanos seremos lo que creamos conveniente», añadió. «El Estado debe proteger el derecho a la libertad religiosa», desde la premisa, eso sí, de que «la fe tiene una dimensión colectiva y social irrenunciable».

Blázquez se refirió en concreto a la asignatura de Religión, que «no es un privilegio de la Iglesia católica que la habilitara para imponerla a los demás ciudadanos; es un derecho que asiste a los padres para elegirla».

Más allá de la formación religiosa, el cardenal Blázquez lamenta la falta de consenso político en materia educativa. En una entrevista emitida en la noche del domingo en 13 TV, el presidente de la CEE criticó los continuos cambios legislativos en España y pidió «una ley orgánica de educación compartida por todos, donde los padres tengan la responsabilidad primera que la Declaración Universal de los Derechos Humanos» les reconoce.

La CEE asumirá más competencias

Otro de los ejes del discurso a la plenaria del cardenal Blázquez fue el 50 aniversario de la creación de la CEE, al amparo del Concilio. El Vaticano II –reconoció– cogió al episcopado español con el pie cambiado y causó en el catolicismo patrio «desasosiego, polémicas, resistencias e impaciencias», para después reorientar decisivamente la actuación de la Iglesia durante los años de la Transición.

Pese a algunas «limitaciones humanas», deficiencias internas de comunión o «personalismos excesivos», «¿nos imaginamos qué habría sido de la Iglesia en España en los decenios pasados sin el apoyo y la orientación de la Conferencia Episcopal Española?», se preguntó Blázquez.

Hay varios actos programados este año con motivo de la efeméride, que servirá también para replantear el futuro de la institución. Francisco ha generado en la Iglesia «una especie de onda de descentralización» y «la Conferencia Episcopal presumiblemente recibirá mayores competencias», avanzó el cardenal durante la entrevista a 13 TV. «El Papa ha hecho algunas sugerencias, pero no tenemos todavía un proyecto concreto». Lo que sí hay son «ganas de trabajar» y «empeño por mejorar la institución».

¿Qué cambia con la Amoris laetitia?

Uno de los aspectos más esperados del discurso a la plenaria del cardenal Blázquez era la aplicación en España de la exhortación postsinodal Amoris laetitia. El presidente de la CEE no aclaró si los obispos elaborarán un marco general con criterios comunes de actuación en aspectos como la integración a las personas en las llamadas situaciones irregulares o la preparación al matrimonio, aunque sí enfatizó que el documento «va a ser para nosotros una verdadera guía en una de las tareas más necesarias de nuestro servicio ministerial».

El arzobispo de Valladolid participó en los dos Sínodos dedicados en 2014 y 2015 a la familia, precedidos de un amplio proceso consultivo en las diócesis, parroquias y comunidades católicas. «Ha merecido la pena este largo recorrido», resaltó. En cuanto al resultado, «no hay cambio de doctrina, como era de suponer, pero sí hay aliento nuevo, lenguaje nuevo y actitud nueva ante las variadas situaciones».

En la misma línea se pronunció el arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE en la presentación de la exhortación organizada el jueves 14. Amoris laetitia –dijo monseñor Osoro en un acto en el que le acompañaron diversas personalidades académicas– no cambia la doctrina de la Iglesia, pero sí «nos lleva a una manera nueva» de acción pastoral; a «un nuevo modo de actuar» y de situarnos «ante todas las situaciones», evitando «los juicios» y condenas, y tratando de «llevar la misericordia de Dios a todas las personas, sin excepción».