Encuentro sin pantallas

Alfa y Omega

Es una buena noticia que los estudiantes sigan incorporándose a las aulas españolas estos días. Aunque no hay entornos libres de coronavirus y niños, jóvenes, centros y familias deben extremar el cumplimiento de las pautas sanitarias, la enseñanza presencial es hoy por hoy difícilmente sustituible.

Como subrayaba hace unos días en una circular la Congregación para la Educación Católica, con la pandemia ha habido grandes esfuerzos en formación a distancia, pero «su eficacia se ha visto condicionada» por el desigual acceso a la tecnología y puede aumentar «la brecha educativa ya existente». Además, en los centros se produce una «relación de intercambio y diálogo» entre profesores y alumnos , que es «indispensable para la formación de la persona y para una comprensión crítica de la realidad».

Ocurre algo parecido con las catequesis, que las diócesis van a retomar con grupos más pequeños, menor duración y medidas higiénicas. Es bueno tener recursos y materiales flexibles para hipotéticos confinamientos, pero el éxito a la hora de transmitir la fe al final pasa por posibilitar un encuentro con el otro y con el Señor. Y esto suele ser más fácil sin pantallas de por medio.