En esta casa todos son voluntarios para la visita del Papa a Madrid
Los padres tienen experiencia en el Ejército y el protocolo y los hijos rozan los 20 años. Juntos cubren perfiles diferentes para una visita apostólica en la que «no hay rangos, todos somos servidores de Dios y estamos a una»
«Mi perfil es bueno porque tengo 50 años», nos explica Rocío Prieto. La edad no le ha impedido registrarse como voluntaria para la visita del Papa a Madrid. Lo ha hecho junto a su marido y sus dos hijos a través de la web madrid.conelpapa.es después de conocer esta opción en la iglesia de Santa Teresa de Jesús, en Tres Cantos. «Nos dijo nuestro párroco que hacían falta perfiles de todo tipo, también médicos o abogados», añade.
Ella es directora de formación profesional en la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos y se ha ofrecido voluntaria en el área de comunicación porque, «aparte de echar una mano en la relación con los medios o elaborar notas de prensa», cree que podría aportar mucho cuando, a primeros de mayo, se ultimen los detalles sobre su disciplina. «El protocolo es una herramienta más y que el acto esté correctamente organizado, cómo estén colocadas las autoridades o los turnos de los discursos también comunica».
Pese a contar con peso académico y asumir algunas labores complicadas, Rocío Prieto aclara que «en esta pirámide los que están en la base son lo importante». Como antes no llevaba una vida de fe muy activa, confiesa que experimentará mucho más intensamente este viaje que cuando, en 1993, Juan Pablo II pasó por la Sevilla en la que ella vivía. «Esta visita es muy importante para los que somos católicos y me ilusiona mucho poder ver al Papa en mi ciudad y en la madurez».

José Antonio Fuentes, su marido, es uno de los coordinadores del gran centro para los voluntarios que ya es, hasta mínimo el 9 de junio, la parroquia de San Juan de la Cruz. En picos de máxima afluencia, habrá allí 300 colaboradores. Él es general del Ejército de Tierra por lo que, cuando el responsable de voluntarios de la diócesis, Ángel Luis Caballero, le pidió su ayuda, le respondió: «¿Buscáis personas con dotes de mando y solo se os ha ocurrido un militar?». Bromas aparte, «mi jefe en esto es un capitán», David Matilla —el primer voluntario en apuntarse de Madrid—, y por debajo de él en la escala militar, lo que demuestra que «aquí no hay rangos, solo servidores de Dios y estamos a una».
Este padre tiene muchas esperanzas puestas en la visita del Papa porque, hasta ahora, «nunca había estado en ninguna». «No solo es una ocasión histórica, sino que va a suponer un espaldarazo», confiesa. Él, por su parte, confía en que «el Espíritu Santo me haga mejor persona», valora como «increíble el ejemplo de León XIV», desea que «para nuestra familia sirva como elemento de unión» y pronostica que «para muchas personas que no se plantean la fe, estos acontecimientos ayudan a retomar lo que se sembró en ellos y tienen por ahí dormido».
Le da la razón su hijo Álvaro, quien ya vio al Papa Francisco en la JMJ de Lisboa de 2023 y a León XIV en Roma durante el Jubileo de los Jóvenes el pasado 2025 junto a su hermana, María. Él tiene 20 años y confiesa que «todavía no tenemos ninguna tarea asignada», pero imagina que tendrá que ayudar en tareas de orden o similares. Lo esperable es que así sea, puesto que voluntarios como sus padres, con más experiencia, necesitarán de jóvenes como él para el trabajo de campo.
También como María, la pequeña de la familia, que tiene 17 años y anima a quienes duden a «que se apunten, porque es una experiencia que no siempre se presenta y va a ser muy gratificante». Ella va organizando su aportación con un ojo puesto en el calendario, porque hasta el 4 de junio estará haciendo la selectividad. «Pero, si te organizas bien, puedes llegar a todo». Por suerte, León XIV llega dos días después de que termine los exámenes, por lo que, aunque estará nerviosa en las reuniones previas, podrá celebrar el final por todo lo alto con una visita apostólica. Estos dos hermanos son testigos de cómo cada vez más gente de su edad se interesa por la fe. Según Álvaro, «en mis círculos hay gente que nunca me habría imaginado que se convertiría». María ve «cada vez a más en ambientes cristianos», por lo que la visita del Papa puede ser «una catapulta para muchos».

Otras parroquias se preparan
Pero esta familia no es la única que se está preparando para la visita del Papa. En parroquias como Santa Teresa Benedicta de la Cruz «estamos viviendo con especial ilusión esta visita, como el que se prepara para una boda». Sofía Gonzalo, feligresa aquí ya registrada como voluntaria, nos explica que «nos estamos reuniendo quincenalmente un grupo de personas para coordinar acciones de sensibilización y ver las acciones más inmediatas a corto y medio plazo». También envían una newsletter y la distribuyen en papel por el templo. En la última, «hemos incluido la carta pastoral del cardenal Cobo» anunciando esta visita pastoral. Además, ya han proyectado los documentales León de Perú y León de Chicago para familiarizarse con su trayectoria. Y el día 22 «vamos a ahondar en el pasado como prior agustino de Robert Prevost». Todo esto, combinado con llamadas a apuntarse como voluntario. Por último, esta periodista nos cuenta que en su parroquia ya han colgado una bandera vaticana de la fachada «porque nos hace ilusión que León XIV vea que esta es su casa y los peregrinos sientan la comunión».