En el Líbano, 600 colegios siguen siendo refugios para desplazados

En el Líbano, 600 colegios siguen siendo refugios para desplazados

Una nueva edición de la campaña Escuela Refugio, de Entreculturas y Alboan, reclama proteger la educación como espacio de seguridad para los menores

María Martínez López
Niños atendidos por Entreculturas en el Líbano. Foto: Francesco Malavolta.
Niños atendidos por Entreculturas en el Líbano. Foto: Francesco Malavolta.

A pesar del acuerdo de alto el fuego para Oriente Medio anunciado el pasado domingo, Irán ha denunciado 84 violaciones del acuerdo en las últimas 48 horas por parte de Israel. En concreto, la paz no ha llegado al Líbano. En este país, «alrededor de 600 escuelas que deberían ser lugares de aprendizaje siguen siendo lugares de refugio para familias desplazadas».

Es el dato que ha dado este miércoles Batoul Moussa, responsable regional de Educación del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Oriente Medio y Norte de África. Moussa ha intervenido por videoconferencia desde el Líbanoen la rueda de prensa de presentación de una nueva edición de la campaña Escuela Refugio, que promueven Entreculturas y Alboan. Con el lema La infancia no se ataca, se protege, se ha lanzado para el Día Mundial de las Personas Refugiadas, el próximo 20 de junio.

Jesús Sevilla, técnico expatriado de Entreculturas, ha explicado —también desde allí— que el país de los cedros, que tiene «el tamaño de Asturias», ha recibido desde el inicio del conflicto en Siria a más de un millón de refugiados sirios. Esto lo ha convertido en la nación «con mayor número de refugiados per cápita en el mundo».

Volver a ser niños

Sevilla ha presentado la labor de Entreculturas, que acompaña actualmente el trabajo del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS por sus siglas en inglés) en cinco escuelas y tres centros comunitarios del Líbano. En concreto, apoyan «su sistema de protección basado en la escuela».

Entreculturas apoya al personal del JRS en las actividades formativas y de ocio para niños en el Líbano. Foto: Iván Benítez.
Entreculturas apoya al personal del JRS en las actividades formativas y de ocio para niños. Foto: Iván Benítez.

Los colegios «son espacios seguros de educación formal y no formal donde cada día la niñez refugiada tiene un espacio de aprendizaje y ocio», ha subrayado el cooperante español. Con todo, no es fácil. Tal como ha señalado Moussa, los centros educativos han de ser «mucho más que un refugio frente a la guerra y al desplazamiento».

«El desafío no es solo ayudar» a los chicos «a volver y ponerse al día con el aprendizaje perdido, sino también que vuelvan a sentir la escuela como un espacio seguro para aprender, soñar y crecer», ha agregado este responsable en el Líbano. Es algo necesario porque «todos ellos merecen la oportunidad de volver a ser niños y niñas».

Objetivos militares

La campaña Escuela Refugio reclama proteger la educación en contextos de guerra y desplazamiento forzado. En esos escenarios, la escuela puede convertirse en uno de los pocos espacios de seguridad, aprendizaje y acompañamiento para millones de menores, aseguran las entidades promotoras.

Luca Fabris, responsable de Movilidad Humana de Entreculturas, ha reivindicado que el lema de la campaña «no es solo una consigna, sino una convicción profunda». En muchas guerras, los colegios dejan de reconocerse como espacios seguros. «A menudo vuelven a considerarse espacios prescindibles o, aún peor, se convierten en objetivos militares. En muchos casos son atacadas, bombardeadas o utilizadas para fines bélicos», ha denunciado.

Proyecto de JRS. Foto: JRS Rumanía
Proyecto de JRS. Foto: JRS Rumanía

«En un mundo herido por la violencia con más de 50 conflictos activos, queremos visibilizar la importancia de defender la infancia y de proteger la educación en los contextos más frágiles y en las situaciones de emergencia», ha concluido.

¿Cómo vive un refugiado en España?

La presentación ha incorporado el testimonio de Akram Ibrahim, joven refugiado sirio participante en el programa de Patrocinio Comunitario de Alboan en Álava. Akram ha compartido su recorrido educativo entre Siria, el Líbano y el País Vasco.

«Ha sido duro. Cuando cambias de una cultura a otra, de una forma de educar a otra, de un idioma a otro, es difícil adaptarse», ha apuntado. También se ha enfrentado a dificultades administrativas para continuar su formación y lograr el reconocimiento de sus estudios superiores.

Aun así, ha defendido la educación como una herramienta clave para reconstruir su proyecto de vida. «Para mí, es la llave para abrir todas las puertas», ha asegurado.

En cifras
  • 117,8 millones de personas desplazadas a la fuerza había en 2025 en el mundo.
  • 45 millones de refugiados son menores de 18 años.
  • 5,7 millones de niños, niñas y adolescentes refugiados en edad escolar no están escolarizados.