El Vaticano y Japón lideran juntos la lucha contra «la proliferación incontrolada de armamento»
Parolin reivindica en Osaka, 80 años después del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, «nuestros esfuerzos comunes» y el papel del país nipón como «voz moral»
La Santa Sede y Japón tienen un compromiso histórico con la paz y el desarme nuclear. Así lo subrayó el pasado lunes el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, durante su intervención en la Expo Osaka 2025. Allí destacó «la paz, la estabilidad y nuestros esfuerzos comunes para limitar la proliferación incontrolada de armamento» como prioridades compartidas por ambos Estados.
Bajo el lema La belleza engendra esperanza, el pabellón de la Santa Sede en la Expo pone en el centro la dimensión espiritual y social de la paz. Su participación se produce en un momento convulso en que el peligro de guerra nuclear deja de parecer un escenario de ciencia-ficción tal y como demuestra la invasión rusa de Ucrania o el reciente intercambio de misiles entre Israel e Irán.
A raíz del trauma que Japón sufrió en la Segunda Guerra Mundial, es uno de los países que más ha defendido el desarme. Parolin recordó en este 2025 en que se cumple el 80 aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki que «el acontecimiento marcó la historia de este país y reforzó aún más su firme compromiso con la paz». Algo por lo que el purpurado italiano los felicitó definiendo a este pueblo como una «voz moral» que coincide con la doctrina de la Iglesia a este respecto, como la encíclica Pacem in Terris publicada por Juan XXIII en 1963.
El secretario de Estado de la Santa Sede también recordó el lunes los profundos lazos que unen al Estado más pequeño del mundo y el país nipón. Se remontó desde la primera audiencia papal a un católico japonés en 1555 hasta las embajadas Tensho y Keicho que visitaron Roma en los siglos XVI y XVII. «Estos primeros contactos históricos marcaron el inicio de una relación que ha resistido la prueba del tiempo», afirmó.
Finalmente, Parolin insistió en que «en una época marcada por numerosos conflictos, solo en la esperanza encontramos aliento para el compromiso y la acción». Y aseguró que la Santa Sede seguirá construyendo «puentes de diálogo» y abogando por una «paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante» tal y como León XIV deseó en el mismo día de su elección como Papa.