El Supremo de EE.UU. avala al pastelero que no quiso hacer una tarta de boda a una pareja gay

«Crear una tarta de bodas para una pareja del mismo sexo sería el equivalente a participar en una celebración contraria a sus creencias más profundas», dice el fallo

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Foto: CNS

«Crear una tarta de bodas para una pareja del mismo sexo sería el equivalente a participar en una celebración contraria a sus creencias más profundas», dice el fallo

La gran batalla legal del año en Estados Unidos, que enfrentaba los derechos de los homosexuales con la libertad religiosa, ya tiene veredicto. El Tribunal Supremo dio ayer la razón al pastelero Jack Phillips, de Lakewood (Colorado), que fue denunciado por negarse en 2012 a preparar una tarta nupcial para una pareja gay en base a sus creencias religiosas.

«Crear una tarta de bodas para una pareja del mismo sexo sería el equivalente a participar en una celebración contraria a sus creencias más profundas», dice el fallo, aprobado por una mayoría de siete de los nueve jueces de la sala.

Phillips lo tuvo muy claro en 2012, cuando Charlie Craig y David Mullin le pidieron una tarta para su boda. Phillips confeccionaría un pastel de cumpleaños o de otro tipo de celebración para un homosexual, pero no para un matrimonio que, desde su posición religiosa, es un pecado. La pareja le denunció y tanto la Comisión de Derechos Civiles de Colorado como las distintas instancias judiciales por las que pasó el caso dijeron lo mismo: Phillips no podía discriminarles por su orientación sexual.

Estas decisiones previas han sido duramente criticadas ahora por el juez Anthony Kennedy, que redactó el fallo del Supremo. Según el magistrado, determinar que el confitero violó la ley de antidiscriminación estatal es una «hostilidad clara e inadmisible hacia las creencias religiosas más sinceras que motivaron sus actos». La comisión, de acuerdo a esta visión, debía haber garantizado la «neutralidad religiosa» en su decisión, en base a la Primera Enmienda de la Constitución.

Otros casos

El fallo judicial supone una gran victoria para Phillips y abre la esperanza para otros empresarios. Desde floristas hasta negocios de invitaciones de boda se habían opuesto a dar servicio a parejas gay, pero siempre se han topado con la oposición de la Justicia. No obstante, el Supremo también ha dejado abierta la posibilidad a que otros casos que planteen cuestiones similares puedan decidirse de manera diferente. «Estas disputas deben resolverse con tolerancia, sin una falta de respeto indebida a las creencias religiosas sinceras, y sin someter a las personas homosexuales a indignidades cuando buscan bienes y servicios en un mercado abierto», escribió el magistrado.

El fiscal general de EE.UU., Jeff Sessions, dijo ayer que está «encantado» con la decisión del Supremo. «Concluyó correctamente que la Comisión de Derechos Civiles de Colorado no mostró tolerancia y respeto por las creencias del señor Phillips», incidió

ABC. Washington