El Roncalli surgió para paliar las «pésimas condiciones» de la universitarias hispanoamericanas

800 ex colegialas celebraron hace una semana el 50 aniversario del Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli. La institución abrió sus puertas en Madrid en 1968 y, desde entonces, han pasado por él miles de estudiantes de hasta 56 nacionalidades distintas

José Calderero de Aldecoa
50 aniversario del Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli. María Ángeles, a la derecha de la imagen, con beca morada y vestido rojo

800 ex colegialas celebraron hace una semana el 50 aniversario del Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli. La institución abrió sus puertas en Madrid en 1968 y, desde entonces, han pasado por él miles de estudiantes de hasta 56 nacionalidades distintas

Cuando María Ángeles Rodríguez-Ovelleiro puso en marcha el Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli tenía tan solo 23 años. «Yo pertenecía a las a las Congregaciones Marianas y vimos conveniente crear en la institución una sección de universitarias», explica a Alfa y Omega. Así, establecieron contacto con las estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid y se percataron de que «las chicas hispanoamericanas estaban muy poco atendidas y en unas condiciones pésimas. No tenían un sitio en el que vivir, un lugar en el que estudiar…».

De esta forma, en 1963 se inició la creación del Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli, que «fue proyectado como una obra apostólica dentro de la universidad». La institución abrió sus puestas en 1968 y, desde entonces, han pasado por él miles de estudiantes de hasta 56 nacionalidades distintas.

«Ni las Congregaciones Marianas ni yo pensamos la dimensión que iba a tener esto. Nuestra pretensión no era la de ser fundadoras de algo. Nada más lejos de la realidad. Simplemente queríamos dar solución a un problema que nos habíamos encontrado».

Rodríguez-Ovelleiro se convirtió en la directora del Roncalli, como se conoce coloquialmente al colegio mayor. Inicialmente pensaba estar solo 3 años al frente de la institución, pero dirigió el colegio hasta 2014. Con 76 años cedió el testigo a su hija. Hoy, con 80, «no puedo dejar de dar gracias a Dios».

Durante los 46 años que María Ángeles condujo el Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli, «siempre hubo unas normas claras. Se vivía de acuerdo a las costumbres cristianas –nuestro ideario siempre ha sido católico y nuestro servicio para la Iglesia–, la exigencia del estudio era prioritaria y el valor fundamental era la libertad».

Si algo ha inculcado el Roncalli, subraya Rodríguez-Ovelleiro, «ha sido el amor a la libertad y el deseo de verdad». Y también «la comprensión, el cariño y la amistad».

50 aniversario

Ahora, el centro acaba de cumplir medio siglo de vida y lo celebró hace una semana en su sede de Madrid junto a 800 ex colegialas. «Fue maravilloso, todavía estoy estupefacta. Vinieron ex colegialas que ya son abuelas, chicas jóvenes, personas de distintas religiones y nacionalidades, mujeres embarazadas, varias universitarias que pasaron por el Roncalli y hoy son religiosas. Vinieron incluso dos ex colegialas que tienen cáncer y están recibiendo quimioterapia».

Durante el aniversario, al que asistió David López Royo, delegado episcopal de Fundaciones y presidente del Patronato de la Fundación Congregaciones Marianas, la Inmaculada y San José, se impuso la beca de honor a la escritora Carmen Posadas, por ser un referente en la cultura hispanoamericana; al padre Ángel, en reconocimiento a una vida solidaria; a Carlos Espinosa, por poner en valor la marca España; y a Ignacio Lizasoain, vicerrector de Política Científica, Investigación y Doctorado, por méritos propios.

Echando la vista atrás, María Ángeles Rodríguez-Ovelleiro se queda ante todo con la labor humana desarrollada con las colegialas. «He visto personas con muy poca autoestima a las que hemos podido ayudar a salir de situaciones muy complicadas o gente que venían con atadismos que no las hacían felices y que pudieron crecer en confianza», concluye.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero