El Papa quiere viajar a Egipto para impulsar el diálogo con el islam

La Universidad cariota de Al Azhar se ha convertido en el epicentro de un histórico movimiento dentro del mundo musulmán a favor de abolir las discriminaciones por motivos religiosos

Ricardo Benjumea
El Papa recibe al imán de Al Azhar en mayo de 2016. Foto: APF

La Universidad cariota de Al Azhar se ha convertido en el epicentro de un histórico movimiento dentro del mundo musulmán a favor de abolir las discriminaciones por motivos religiosos

El director de la Sala de Prensa del Vaticano, el norteamericano Greg Burke, confirmó este sábado que está en estudio un viaje este año del Papa a Egipto, si bien aclaró que no hay fechas concretas ni programas.

La Universidad de Al Azhar, en El Cairo, es considerada la primera autoridad académica en el mundo del islam sunita, la rama mayoritaria, y ha sido escenario en los últimos días de importantes iniciativas a favor del respeto a las minorías en los países de mayoría musulmana.

A finales de febrero visitó este centro académico una delegación del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, encabezada por su presidente, el cardenal Jean-Louis Tauran, y su número dos, el obispo español Miguel Ángel Ayuso Guixot, que hablaron acerca de cómo trabajar conjuntamente para contrarrestar la violencia y el fanatismo en el nombre de la religión. La visita tenía como finalidad recordar también el viaje de Juan Pablo II a Al Azhar el 24 de febrero de 2000, y certifica el pleno restablecimiento de las relaciones bilaterales, interrumpidas después de que Benedicto XVI pidiera genéricamente protección para las minorías cristianas, unos días del atado en la navidad de 2006 junto a la catedral copta de El Cairo.

El Papa Francisco ha asumido un discurso claro en contra de la equiparación entre islam y violencia, algo que ha sido muy valorado en los países de mayoría musulmana. Han empezado a producirse iniciativas y declaraciones hasta hace poco impensable, como la que dejó esta semana el encuentro en El Cairo organizada por Al Azhar y el Consejo de los Sabios musulmanes, radicado en los Emiratos Árabes, con presencia también de representantes del islam chiita.

La declaración final reconoce que existen unos derechos universales de ciudadanía y rechaza cualquier forma de discriminación a las personas no musulmanas, lo que supone un importante avance en el seno de una religión en la que, históricamente, la distinción entre la comunidad política y la comunidad religiosa no está tan clara como en el cristianismo. También pide, entre otras cosas, corregir la imagen negativa de las demás religiones en los libros de texto escolares.

Ricardo Benjumea