El Papa propone a los jóvenes del Líbano beber de las raíces de «quienes sirven a la sociedad»
En su encuentro con jóvenes del Líbano, Siria e Irak, el Papa ha escuchado también el testimonio de quienes se negaron a migrar tras la explosión del puerto de Beirut
«Tenéis tiempo para soñar, organizar y realizar el bien». Es, por un lado, la felicitación que León XIV hace a sus 70 años a los jóvenes libaneses. Por el otro, es el encargo que les pone. Durante su encuentro en la tarde de este viernes con muchachos del país, pero también de Siria e Irak, los ha recibido en la plaza del Patriarcado Maronita de Antioquía diciéndoles: «¡Assalamu lakum!». En árabe, significa, «la paz esté con vosotros», que es el mismo saludo que daba Cristo resucitado.

Durante el encuentro del Pontífice en Bkerké con los jóvenes, ha reconocido su «valentía en el sufrimiento», su apuesta por la «esperanza en la decepción» y ha reconocido las heridas «que luchan por sanar». Dos voluntarios, Anthony y María, le han contado en primer persona cómo vivieron la explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020 «que golpeó no solo las piedras, sino también los corazones». En medio de esta catástrofe, los chavales «éramos simplemente seres humanos ayudando a otros seres humanos».
El derecho a no migrar
La reunión de León XIV con los muchachos ha girado también en torno a la migración. También al derecho a no hacerlo, tal y como ha narrado Élie, quien descartó marcharse a Francia a pesar de que su entorno le decía: «¡Vete, emigra, sálvate!». Según ha narrado, ella misma se preguntaba «¿cómo podría irme mientras mi país sufre?, ¿cómo podría irme mientras veo que Dios sigue actuando en esta tierra?».

El Papa también habló con ellos sobre la superficialidad de las relaciones en estos tiempos. A su juicio, «no se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento». Ha descrito que «un amor con vencimiento es un amor mediocre». Y ha subrayado que «la amistad es verdadera cuando dice “tú” antes que “yo”». Es algo que se aplica también a la sociedad porque «esta mirada respetuosa y acogedora hacia el otro nos permite construir un “nosotros” más grande».
Las raíces
Casi al final del acto, León XIV se ha apoyado en el símbolo nacional del Líbano como metáfora. «La fuerza del cedro está en las raíces, que normalmente tienen la misma extensión que las ramas», ha apuntado, lo que ha derivado en el consejo de que «recurráis a las raíces buenas del compromiso de quienes sirven a la sociedad y no se sirven de ella para interés propio».
La jornada ha concluido con una «promesa de paz y acción» y con la entrega de los jóvenes de un cuadro al Papa en el que aparece Jesucristo de pie sobre el Líbano apagando un incendio con el agua que brota del Evangelio.