El Papa pide unidad a los obispos italianos

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El Papa inauguró, el lunes, la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana, con un discurso en el que afirmó que «la falta, o al menos la pobreza de comunión, constituye el escándalo más grande que destroza la Iglesia», y advirtió de que, «si nos alejamos de Jesucristo, los planes pastorales no sirven». El Pontífice resaltó que, «sin la oración asidua, el pastor está expuesto al peligro de avergonzarse del Evangelio y de acabar disolviendo el escándalo de la cruz en la sabiduría mundana». Los obispos no deben cansarse nunca de buscar al Señor, porque «Él es lo más precioso que estamos llamados a ofrecer a nuestra gente, so pena de dejarla a merced de una sociedad de la indiferencia, cuando no de la desesperación». Francisco pidió superar «una pastoral de conservación» y asumir actitudes más misioneras, «para reencontrar lo que somos realmente: anunciadores de la verdad de Cristo y de su misericordia», con la palabra y con «la elocuencia de los gestos». En este contexto, el obispo de Roma rechazó la tentación de «replegarse de los que buscan en el pasado las seguridades perdidas», así como «la pretensión de los que quieren defender la unidad negando la diversidad, humillando así los dones con los que Dios sigue haciendo joven y bella a su Iglesia». Además, pidió a los obispos «confianza en el pueblo de Dios», y más «corresponsabilidad laica».

Con respecto a «los lugares en que vuestra presencia me parece más necesaria», el Papa mencionó, «ante todo, la familia», y pidió a los obispos italianos que promuevan tanto «la vida del concebido como la del anciano». También resaltó la atención a los desempleados, «una emergencia histórica que interpela» a la Iglesia, llamada hoy a luchar contra «el catastrofismo y la resignación», y pidió un « abrazo acogedor a los emigrantes», que «huyen de la intolerancia, de la persecución, de la falta de futuro. ¡Que nadie vuelva la mirada a otra parte!».