El Papa pide que los periodistas, más expuestos estos días, transmitan «siempre la verdad»

En la Misa de este miércoles, ofrecida por quienes trabajan en medios de comunicación, el Santo Padre ha recordado que Jesús nos anima a tener valor y dejar que ilumine las oscuridades que llevamos dentro, porque «es Él quien nos salva»

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Foto: VaticanMedia

En la Misa de este miércoles, ofrecida por quienes trabajan en medios de comunicación, el Santo Padre ha recordado que Jesús nos anima a tener valor y dejar que ilumine las oscuridades que llevamos dentro, porque «es Él quien nos salva»

En medio de la pandemia, hay un grupo de profesionales que están muchas veces en continuo movimiento y contacto con personas, por lo que «arriesgan mucho». Se trata de quienes trabajan en los medios de comunicación. El Papa Francisco ha querido ofrecer por ellos la Misa de este miércoles. Además de este riesgo, ha recordado que en estos tiempos para ellos «el trabajo es mucho». Por ello, ha rezado para que «el Señor los ayude en este trabajo de transmitir, siempre, la verdad».

En su homilía, el Papa Francisco ha comentado el Evangelio del día, en el que Jesús se presenta como la luz que ha venido al mundo no para condenar, sino para salvarlo. De aquí deriva la misión de Jesús que es iluminar: Él es la luz del mundo. La misión de los apóstoles también es llevar esta luz, la luz de Jesús, porque el mundo está en la oscuridad.

El drama de la luz de Jesús, señaló el Papa, es que fue rechazado: su pueblo no lo acogió, amaron más las tinieblas que la luz, son esclavos de las tinieblas. Y este también es nuestro drama, porque el pecado nos hace vivir en la oscuridad y no nos gusta ver la luz porque nos hace ver las cosas como son, nos hace ver la verdad. Precisamente la luz de Jesús nos hace ver la libertad, y la verdad.

¿Qué nos ciega?

San Pablo tuvo esta experiencia del paso de la oscuridad a la luz. Con el bautismo, Pablo recuperó la luz: «Tuvo esta experiencia del paso de las tinieblas, en la que estaba, a la luz. También es nuestro paso, que recibimos sacramentalmente en el bautismo: por eso el bautismo fue llamado, en los primeros siglos, “iluminación”, porque te daba luz». Por eso en el bautismo se da una vela encendida a los padres porque el niño es iluminado: «Jesús trae la luz».

En contraste con esto, Francisco ha preguntado: ¿Qué es lo que nos ciega? Y ha respondido que es el pecado, que no tolera la luz. Los vicios, el espíritu mundano, el orgullo. Estas tres cosas –ha observado el Papa– te empujan a asociarte con otros «para permanecer a salvo en la oscuridad». Son auténticas «mafias domésticas»: una «búsqueda de alguien más para cubrirse y permanecer en la oscuridad». No es fácil vivir en la luz. La luz nos hace ver tantas cosas feas dentro de nosotros que no queremos ver: vicios, pecados… «Pensamos en nuestros vicios, pensamos en nuestro orgullo, pensamos en nuestro espíritu mundano: estas cosas nos ciegan, nos alejan de la luz de Jesús».

Jesús salva, pero primero tenemos que mirar la oscuridad

El Pontífice ha añadido que reflexionar sobre estas realidades no supone «un muro» sino «una salida». Jesús dice que no ha venido «al mundo para condenarlo, sino para salvarlo». Es como si nos dijera «ten valor: déjate iluminar, déjate ver por lo que tienes dentro, porque soy yo quien te lleva adelante, quien te salva. No te condeno. Yo te salvo».

En efecto, es Él quien «nos salva de la oscuridad que tenemos dentro, de la oscuridad de la vida cotidiana, de la vida social, de la vida política, de la vida nacional e internacional…». Para ello nos pide el valor de mirar esas oscuridades. Pero no debemos temerle –ha concluido Francisco–: «Es muy bueno, es amable, está cerca de nosotros. Ha venido a salvarnos. No tengamos miedo de la luz de Jesús».

Vatican News/Alfa y Omega