El Papa pide por los fallecidos y enumera los obstáculos que impiden confesar a Jesús

Esclavitud de las riquezas, rigidez de corazón, pereza, clericalismo y mundanidad son las «actitudes previas a la confesión de Jesús que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor» y nos arrebatan la libertad que es esencial para seguirle

Alfa y Omega
Foto: VaticanMedia

Esclavitud de las riquezas, rigidez de corazón, pereza, clericalismo y mundanidad son las «actitudes previas a la confesión de Jesús que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor» y nos arrebatan la libertad que es esencial para seguirle

El Papa ha pedido este martes que «el Señor reciba en su gloria» a todos los fallecidos por la pandemia de COVID-19. «Murieron solos murieron sin la caricia de sus seres queridos, muchos de ellos ni siquiera con funeral», se ha dolido al comienzo de la Misa en Santa Marta, que ha ofrecido por esta intención.

En su homilía, Francisco comentó el Evangelio del día, en el que los judíos le piden a Jesús que diga abiertamente si es el Cristo. Pero el Señor responde: «Os lo dije y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis porque no sois ovejas de las mías».

Esto, dijo el Santo Padre, plantea una duda: ¿Creo? ¿Qué me detiene frente a la puerta, que es Jesús? «Hay actitudes previas a la confesión de Jesús. Incluso para nosotros, que estamos en el rebaño de Jesús. Son como «disgustos prejuiciosos», que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor».

Esclavitud y rigidez de corazón

El primer obstáculo es la riqueza: «Incluso muchos de nosotros, que hemos entrado por la puerta del Señor, nos detenemos y no seguimos adelante porque estamos prisioneros de las riquezas. El Señor ha sido duro» al advertir contra ellas, porque «son un impedimento para avanzar». Esto no significa «caer en el pauperismo». Pero hay que evitar «ser esclavos de las riquezas, vivir por las riquezas, porque son el señor de este mundo y no podemos servir a dos señores».

Un impedimento más enumerado por Francisco «es la rigidez de corazón» y en la interpretación de la ley»; un rasgo que Jesús reprochó a los fariseos y doctores. La diferencia entre esta rigidez y la fidelidad es que «la fidelidad es siempre un don para Dios; la rigidez es una seguridad para mí mismo».

El Papa ilustró esta advertencia con la anécdota de una mujer que quería saber si la boda a la que había ido el sábado por la tarde cumplía el precepto dominical. Al haber sido lecturas diferentes, le preocupaba haber ido a «una Misa que no era verdadera, porque las lecturas no eran verdaderas». Estas actitudes, que «muchos pastores hacen crecer», nos alejan «de la sabiduría de Jesús y quitan libertad».

«Es peor resbalar antes» de empezar

La pereza, que «quita la voluntad de seguir adelante» y «te hace tibio»; la «enfermedad» del clericalismo, que «se pone en el lugar de Jesús»; y, por último, «el espíritu mundano» que contamina la práctica de la fe, de modo que «la gracia de la presencia de Jesús no es bien entendida», son los últimos peligros frente a los que el Santo Padre ha prevenido.

En todas estas actitudes, ha concluido, «falta la libertad. Y no se puede seguir a Jesús sin libertad». Por supuesto, a veces «la libertad va más allá y uno se resbala. Pero peor es resbalar antes» incluso de comenzar a caminar hacia Jesús.

Vatican News/Alfa y Omega