El Papa no es de derechas

«Con qué entusiasmo han acogido esta noticia determinados medios de comunicación. Son los mismos que, cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa, husmearon por todos los rincones para…

Alberto de la Hera

«Con qué entusiasmo han acogido esta noticia determinados medios de comunicación. Son los mismos que, cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa, husmearon por todos los rincones para encontrar las pruebas de que era un ultraconservador… Y, de pronto, la gran noticia: acabáramos, ¡no es de derechas!» Ésta es la versión íntegra del artículo que publica esta semana en Alfa y Omega don Alberto de la Hera, ex Director General de Asuntos Religiosos:

PapaNoEsDeDerechasCon qué entusiasmo han acogido esta noticia determinados medios de comunicación. Son los mismos que, cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa, husmearon por todos los rincones para encontrar las pruebas de que era un ultraconservador, de que había colaborado con los dictadores argentinos, de que había atacado sin paliativos a la teología de la liberación. Y no sólo husmearon: proclamaron a los cuatro vientos lo que estaban haciendo. Es decir, la vieja táctica: calumnia, que algo queda. Despierta las sospechas, has que la gente oiga. Luego, aunque no encuentres nada, no demuestres nada y todo quede en nada, la sospecha sí que habrá quedado flotando, y los que no se paran a conocer las profundidades -la mayoría- se quedan en eso: el nuevo Papa es sospechoso. Mala suerte: a los medios antedichos les hubiera gustado sacar mejores resultados, pero algo es algo.

Luego vino el silencio: un rinconcillo de vez en cuando. Y luego el asombro: pues resulta que es hombre sencillo y popular. Y luego el cabreo sordo: a ver si va y nos come el terreno. Y el temor: ¿a qué hace que vuelvan tantos a la Iglesia, tantos a su terreno? Y, de pronto, la gran noticia: acabáramos, ¡no es de derechas! O sea, tiene que ser de izquierdas. Porque ¿qué otra posibilidad existe? Así que mira por donde lo que pasa es que nos va a dar la razón; que de los argumentos y los programas de la derecha nada de nada; que ya, cada vez que traten de lanzarnos a los ojos sus habituales discursos pro vida, y pro matrimonio entre varón y mujer, y pro sacerdotes célibes, y pro ética religiosa y pro moral cristiana, ya podemos decir que nanay, que el Papa no piensa así, que es de izquierdas. Olé.

Al día siguiente de su entusiasmante declaración, Francisco le dice a los médicos que el aborto no, y que la vida sí, y que lo de siempre vale. Y reivindica el papel de la mujer -con María al frente- en la Iglesia, pero no en la línea que pensábamos. Y que predica que hemos de abrirnos en paz y entrega a los equivocados, pero no dice que no lo sean. Caramba, esto hay que silenciarlo: ¡si el Papa no es de derechas!

Veamos: Cristo, el modelo. El maestro. Aquel cuya doctrina sigue y enseña el Papa. ¿Quiénes eran las derechas en tiempo de Cristo? El sanedrín, los escribas y los fariseos. Cristo ¿fue muy amigo de aquellas derechas? ¿No les llamó sepulcros blanqueados? ¿No fueron -las derechas- quienes le acusaron de ser amigo de publicanos y pecadoras -la izquierda-? Y ¿quiénes le condenaron a muerte? Entonces, ¿qué pasa? ¿Ahora, tras poner verdes durante tanto tiempo a sus seguidores por ser de derechas, resulta que Cristo era de izquierdas?

¿Por qué lo leen todo en clave política? ¿Por qué se empeñan en leer en clave política a la Iglesia? El Papa no se ha inscrito en un Partido; ha rechazado simplemente un calificativo político que Vds. le tenían colgado a él, a Cristo y a los cristianos. No, el Papa no es derechas, de lo que ustedes entienden por derechas. El Papa sabe, y entiende mucho mejor que los media de referencia, que Cristo dijo que no se puede servir a Dios a y a las riquezas, que es muy difícil que los ricos entren en el Reino de los cielos, y que Él había venido a anunciar a los pobres la Buena Nueva. Lo que Francisco quiere es alejar de sí mismo y de la Iglesia los motes políticos que ustedes le cuelgan. El Papa no es de derechas, tampoco de izquierdas, es de Jesús; no se dedica a la política, y cuando habla de los pobres, de los marginados, de los necesitados de la Palabra, no hace política, hace religión; predica a Dios en la tierra para que todos los hombres entren en el abrazo de Su Amor y se acerquen a la Iglesia a través de la cual Él permanece en la tierra, y en la que la doctrina es inmutable y la caridad ha de ser es infinita. La Verdad es la que es; los que están fuera de ella son la oveja perdida por cuya recuperación habrá tanta alegría en los cielos y, también acá abajo, entre los que seguimos en su labor pastoral universal al lado del Papa Francisco.

Alberto de la Hera