El Papa financiará dos hospitales, 16 becas y semillas para 2.500 familias en Sudán del Sur

Hasta que las circunstancias permitan que Francisco visite el país más joven del mundo, la iniciativa El Papa por Sudán del Sur hará «tangible la presencia y cercanía de la Iglesia» con los afectados por la guerra civil que asola el país desde 2013. «La Iglesia no se cierra a la esperanza», y pide «decisiones audaces» y fe en la Providencia divina

María Martínez López
Foto: REUTERS/Siegfried Modola

Hasta que las circunstancias permitan que Francisco visite el país más joven del mundo, la iniciativa El Papa por Sudán del Sur hará «tangible la presencia y cercanía de la Iglesia» con los afectados por la guerra civil que asola el país desde 2013. «La Iglesia no se cierra a la esperanza», y pide «decisiones audaces» y fe en la Providencia divina

«El Santo Padre no olvida a las víctimas no escuchadas y calladas del sanguinario e inhumano» conflicto que azota Sudán del Sur desde 2013 –ha afirmado el cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral–. «No olvida a todas las personas que son obligadas a huir de su país natal por la prevaricación, la injusticia y la guerra. Las lleva a todas en la oración y en el corazón»… y toma decisiones pensando en ellas.

Por eso, ha decidido lanzar la iniciativa El Papa por Sudán del Sur, que se ha presentado este miércoles en el Vaticano. El Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral ha sido el encargado de proponer los proyectos a los que se ayudará, entre los cuales el Pontífice ha elegido cuatro.

Hospitales, semillas y educación

Dos de ellos son hospitales de las misioneras combonianas: uno en Wau (en la diócesis del mismo nombre), que ayuda a 40.000 personas al año y atiende seis partos diarios, y el de Nzara (en Tombora-Yambio), con 130 camas –la mitad pediátricas– y un ambulatorio que atiende a 90 personas al día.

En el ámbito educativo, se dotará de becas de dos años a 16 estudiantes del Solidarity Teacher Training Center, un centro formativo de Solidaridad con Sudán del Sur, iniciativa de las uniones de superiores y superioras religiosos. Desde 2010, 3.500 estudiantes se han formado en el centro como maestros, enfermeros, obstetras, agricultores y líderes comunitarios.

Por último, el Papa ayudará a 2.500 familias de las diócesis de Yei, Tombura Yambio, Malakai, Juba y Torit a comprar semillas y herramientas para el cultivo del campo, dentro de proyectos puestos en marcha por las Cáritas diocesanas.

Un gesto de cercanía del Papa…

El Papa dio los primeros pasos de este proyecto el 15 de marzo. En un encuentro con monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, Francisco le comunicó su deseo de enviar un donativo a este país. Tomó esta decisión decisión solo unas semanas después de anunciar su deseo de visitar el país en compañía del primado anglicano, Justin Welby.

Quería –ha explicado el cardenal Turkson– «impulsar con su presencia el proceso de paz y dar voz al grito de la Iglesia» local que pide sin cesar que callen las armas. Al ser de momento inviable el viaje, como anunció el Vaticano a finales de mayo, será este proyecto el que «haga tangible la presencia y cercanía de la Iglesia» con los afectados por la guerra.

…hasta que pueda ir en persona

En sus palabras, el cardenal Turkson ha pintado un cuadro estremecedor del país más joven del mundo –se independizó en 2011–: el conflicto «ha causado una grave crisis humanitaria en la que más de la mitad de la población, alrededor de 7,3 millones de personas, sufren hambre todos los días. La vida de miles de ellas se ve amenazadas por una epidemia de cólera sin precedentes. Millón y medio de habitantes se vieron obligados a huir de sus ciudades y pueblos. Se producen matanzas y atrocidades sistemáticas y generalizadas por motivos étnicos».

A pesar de todo, Francisco «espera vivamente poder lograr ir tan pronto como sea posible en visita oficial al país –ha subrayado el prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano–. La Iglesia no se cierra a la esperanza en un territorio tan problemático. En vez de esto invita a decisiones audaces y a creer que la Providencia divina es capaz de lograr lo que a los ojos del mundo parece imposible».

María Martínez López