El Papa denuncia que las noticias falsas e instrumentales rompen la convivencia

Defiende las buenas historias, que son capaces de trascender los límites del espacio y tiempo. «Historias –dice Francisco– que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana»

Fran Otero
Foto: AFP Photo/Filippo Monteforte

Defiende las buenas historias, que son capaces de trascender los límites del espacio y tiempo. «Historias –dice Francisco– que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana»

El Vaticano ha publicado este viernes, coincidiendo con la festividad de san Francisco de Sales, patrón de los periodistas, el mensaje del Papa Francisco para la 54 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Un texto que ha centrado en el tema de la narración, de las buenas historias que «ayudan a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos» y a través del que anima a rechazar aquellos relatos instrumentales y falsos que «rompen la convivencia» y «despoja al hombre de la dignidad».

Francisco dedica precisamente una parte a denunciar a los medios de comunicación que «fabrican historias destructivas y provocadoras» y recopilan «información no contrastada, repitiendo discursos triviales y falsamente persuasivos, hostigando con proclamas de odio». Y reclama, en una época «en la que la falsificación es cada vez más sofisticada»,  valor para rechazar los relatos «falsos y malvados» y sabiduría «para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos».

La propuesta del Pontífice es una comunicación que construya, «aglutinante de los lazos sociales y del tejido cultural», historias «que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy» y que pongan de manifiesto «la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana».

El texto papal reflexiona sobre la necesidad de historias que tiene el hombre y de cómo estas influyen en su vida: «A menudo decidimos lo que está bien o mal basándonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado. Los relatos nos enseñan; plasman nuestras convicciones y nuestros comportamientos; nos pueden ayudar a entender y a decir quiénes somos».

Y añade más: «Las historias de cada época tiene un telar común: la estructura prevé héroes, también actuales, que para llevar a cabo un sueño se enfrentan a situaciones difíciles, luchan contra el mal empujados por una fuerza que les da valentía, la del amor. Sumergiéndonos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para enfrentar los retos de la vida».

«Historia de las historias»

Al hablar de historias, Francisco habla en la segunda parte del texto de la Sagrada Escritura, la «Historia de las historias». «La Biblia es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. En el centro está Jesús: su historia lleva al cumplimiento el amor de Dios por el hombre y, al mismo tiempo, la historia de amor del hombre por Dios», continuó.

Asimismo, reivindicó que la historia de Cristo no es patrimonio del pasado, sino que es actual: «Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia. También nos dice que no hay historias humanas insignificante o pequeñas. […] Por lo tanto, la humanidad se merece relatos que están a su altura, a esa altura vertiginosa y fascinante a la que Jesús la elevó».

El mensaje concluye refiriéndose al relato de cada uno, al propio, que podemos compartir con Dios. «Contarle a Dios nuestra historia nunca es inútil; aunque la crónica de los acontecimientos permanezca inalterada, cambian el sentido y la perspectiva. […] A él podemos narrarle las historias que vivimos, llevarle a las personas, confiarle las situaciones. […] Nadie es un extra en el escenario del mundo y la historia de cada uno está abierta a la posibilidad de cambiar. Incluso cuando contamos el mal podemos aprender a dejar espacio a la redención, podemos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio».

Puedes leer el mensaje completo en este enlace.

Fran Otero