El Papa denuncia las «ideologías fundamentalistas violentas» que «amenazan la paz»

Para el Papa, «la comunidad internacional» se «enfrenta a una serie de amenazas complejas» en lo que se refiere «a la sostenibilidad ambiental y a la ecología social y humana de todo el planeta»

José Calderero de Aldecoa
Foto: CNS

Para el Papa, «la comunidad internacional» se «enfrenta a una serie de amenazas complejas» en lo que se refiere «a la sostenibilidad ambiental y a la ecología social y humana de todo el planeta». Entre ellas, señaló «las amenazas a la paz y la concordia derivadas de las ideologías fundamentalistas violentas y de los conflictos regionales, que a menudo aparecen bajo el disfraz de intereses y valores opuestos». Sin embargo, «es importante recordar que la diversidad de la familia humana no es en sí misma una causa de estos desafíos a la coexistencia pacífica». Así lo ha explicado Francisco en un discurso ante los nuevos embajadores antes la Santa Sede de Yemen, Nueva Zelanda, Suazilandia, Azerbaiyán, Chad, Liechtenstein y la India, que este jueves han presentado sus cartas credenciales.

En realidad, ha continuado el Pontífice, quienes «desean dividir a los pueblos» buscan «el fracaso de establecer un camino de diálogo y comprensión» que es «el medio más eficaz para responder a dichos retos». Al contrario, les ha dicho el Santo Padre a los diplomáticos, «vuestra presencia aquí es un ejemplo del papel clave que desempeña el diálogo para permitir que la diversidad se viva de una manera auténtica y en beneficio mutuo de nuestra sociedad cada vez más globalizada».

En este sentido, Bergoglio ha explicado que «la comunicación respetuosa conduce a la cooperación, especialmente en el fomento de la reconciliación donde más se necesita». Y «esta cooperación, a su vez, es útil para esa solidaridad, que es la condición para el crecimiento de la justicia y del debido respeto de la dignidad, los derechos y las aspiraciones de todos».

Antes de concluir, el Papa ha advertido que «la promoción del diálogo, de la reconciliación y de la cooperación no pueden darse por sentadas» y que «el delicado arte de la diplomacia y el arduo trabajo de construir una nación deben ser siempre aprendidos nuevamente por cada generación».

«Transmitir este valioso patrimonio a nuestros hijos y nietos no solo garantizará un futuro pacífico y próspero, sino que también satisfará las demandas de la justicia intergeneracional y del desarrollo humano integral al que todos los hombres, mujeres y niños tienen derecho», ha concluido.

J. C. de A.