El Papa denuncia que se margine a las personas con discapacidad - Alfa y Omega

El Papa denuncia la mentalidad «utilitarista» que margina a las personas con discapacidad

Francisco ha animado a las comunidades cristianas a acoger a estas personas y a incluirlas en los sacramentos

Fran Otero

El Papa ha arremetido contra la mentalidad «narcisista y utilitarista» que constata actitudes de rechazo que conducen a la «marginación» de las personas con discapacidad, al tiempo que ha señalado que la «fragilidad pertenece a todos» y que hay personas con discapacidades que han encontrado el camino hacia «una vida buena y rica de significado». 

«Debido también a una mentalidad narcisista y utilitarista, se constatan actitudes de rechazo que conducen a la marginación, sin considerar que, inevitablemente, la fragilidad pertenece a todos. En realidad, hay personas con discapacidades incluso graves que, aun con gran esfuerzo, han encontrado el camino hacia una vida buena y rica de significado, como hay muchas otras ‘normalmente dotadas’ que, sin embargo están insatisfechas, o a veces desesperadas», ha declarado el Pontífice, informa Europa Press.

Francisco ha publicado un mensaje en el marco del Día Internacional y Europeo de las Personas con Discapacidad que se celebra este 3 de diciembre. El lema de este año es Reconstruir mejor: hacia un mundo post COVID-19 que incluya la discapacidad, accesible y sostenible.

El Pontífice ha insistido en la necesidad de «crear una parroquia plenamente accesible» lo que requiere no solo que se eliminen las «barreras arquitectónicas, sino que los parroquianos asuman sobre todo actitudes y acciones de solidaridad y servicio hacia las personas con discapacidad y hacia sus familias».

Del mismo modo, ha expresado su cercanía a quienes están viviendo «situaciones de particular dificultad en esta crisis causada por la pandemia». Y ha subrayado: «Todos estamos en la misma barca en medio de un mar agitado que puede asustarnos; pero en esta barca a algunos les resulta más difícil, entre ellos a las personas con discapacidades graves».

Cultura del descarte

Así, ha enfatizado en la cuestión de «la cultura del descarte» en la que parte de la humanidad «parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites».

Para el Papa, esta cultura afecta principalmente a los sectores más frágiles, entre los que se encuentran las personas con discapacidad. Si bien ha destacado las «decisiones valientes» que se han tomado para lograr la inclusión de cuantos padecen una limitación física y/o psíquica, ha resaltado que «todavía subsisten en el sustrato cultural demasiadas expresiones que contradicen de hecho este enfoque».

En este sentido, ha señalado cómo la pandemia ha evidenciado «aún más las disparidades y las diferencias» que caracterizan este tiempo, sobre todo «en detrimento de los más débiles». Y ha agregado: «Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo».

El Papa ha reiterado que la inclusión debe ser la «roca» sobre la que las instituciones civiles construyan programas e iniciativas, para que nadie quede excluido, especialmente quienes se encuentran en mayor dificultad. «La fuerza de una cadena depende del cuidado que se dé a los eslabones más débiles», ha considerado. A este respecto, ha invitado a las instituciones eclesiales a «disponer de instrumentos adecuados y accesibles para la transmisión de la fe».

Formación de los agentes pastorales

Además, ha alentado para que exista una «formación ordinaria para sacerdotes, seminaristas, religiosos, catequistas y agentes de pastoral, sobre la relación entre la discapacidad y el uso de instrumentos pastorales inclusivos» y para que las comunidades parroquiales se comprometan a que se desarrolle en los fieles «el estilo de acogida hacia las personas con discapacidad». También ha resaltado «el derecho de las personas con discapacidad a recibir los sacramentos como los demás miembros de la Iglesia».

Y ha agregado: «Todas las celebraciones litúrgicas de la parroquia deberían ser accesibles, para que cada uno –junto a los hermanos y hermanas– pueda profundizar, celebrar y vivir la propia fe. Se debe prestar especial atención a las personas con discapacidad que aún no han recibido los sacramentos de la iniciación cristiana: estas podrían ser acogidas e incluidas en el itinerario de catequesis para la preparación a estos sacramentos. La gracia de la que son portadores no puede ser negada a nadie».

En este sentido, ha insistido en que las personas con discapacidad, tanto en la sociedad como en la Iglesia, se conviertan en «sujetos activos de la pastoral y no sólo en destinatarios». «El objetivo no es sólo cuidarlos, sino que participen activamente en la comunidad civil y eclesial», ha manifestado. De este modo, ha alentado «la presencia de personas con discapacidad entre los catequistas» porque «representa un recurso para la comunidad».