Francisco da gracias por la multiplicación de iniciativas para ayudar a los más vulnerables - Alfa y Omega

Francisco da gracias por la multiplicación de iniciativas para ayudar a los más vulnerables

«La gente está empezando a preocuparse de una manera más general por los demás… Esta es una buena señal», ha subrayado Francisco al comienzo de la Misa en Santa Marta

Redacción
Foto: AFP/Vatican Media

«La gente está empezando a preocuparse de una manera más general por los demás… Esta es una buena señal», ha subrayado Francisco al comienzo de la Misa en Santa Marta

En medio de la oración por tantas necesidades que ha desatado la pandemia de COVID-19, el Papa Francisco ha aprovechado la Misa de este viernes en Santa Marta también para dar gracias a Dios por «suscitar en los corazones de sus fieles» una mayor caridad hacia los demás. «en estos días, han llegado noticias de cómo tanta gente está empezando a preocuparse de una manera más general por los demás, y piensan en las familias que no tienen lo suficiente para vivir, los ancianos solos, los enfermos en el hospital y rezan y tratan de hacer llegar alguna ayuda… Esta es una buena señal».

El Santo Padre aludía a multitud de iniciativas de ayuda que se están poniendo en marcha estos días, tanto por parte de instituciones como de particulares. Unas horas antes, el jueves, se había anunciado por ejemplo que la Limosnería Apostólica, en su nombre, va a entregar 30 respiradores artificiales a hospitales de las zonas más golpeadas por el COVID-19.

El ensañamiento viene del diablo

En su homilía, comentando las lecturas del día, el Pontífice subrayó que el ensañamiento de los que querían matar a Jesús (y que en la primera lectura, del libro de la Sabiduría, aparece profetizado) era suscitado por el diablo, ansioso por destruir la obra de Dios. «No es un simple odio de un partido contra otro. El diablo está siempre detrás de todo ensañamiento, trata de destruir y no escatima los medios», ha advertido el Santo Padre.

En este ensañamiento –añadió– a la crueldad se le añade la sutileza, como ha ocurrido en tantas persecuciones contra los cristianos, en las que se les intentaba hacer apostatar de formas muy ladinas. Francisco puso como ejemplo algunos casos de persecución en los regímenes ateos, en los que el lunes de Pascua se preguntaba a los niños qué habían comido el día anterior. Así, se detectaba a las familias cristianas, que en esta solemnidad tenían como tradición comer huevos.

Ante estas situaciones, «discutir no es posible porque tienen sus propias ideas fijas, que el diablo ha sembrado en sus corazones». Jesús eligió otro camino: «Callarse. Solo silencio, nunca justificación. Jesús habló, explicó. Cuando comprendió que no había palabras, silencio», también durante la Pasión. «Es el silencio de los justos frente a la obstinación».

Una estrategia que el Papa recomienda no solo en las grandes persecuciones, sino en los pequeños problemas de la vida ordinaria. Por ejemplo, cuando uno es víctima de habladurías. «Es un ensañamiento no tan fuerte, pero es una furia, destruir al otro porque se puede ver que el otro incomoda, molesta».

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