El Papa cuentacuentos - Alfa y Omega

El Papa cuentacuentos

Redacción
Ilustración: Asun Silva.

Cuando el Papa se junta con niños, o cuando habla de ellos, parece un abuelo que disfruta con sus nietos: juega con ellos, se le ve feliz, los abraza, los besa, los bendice… ¡y hasta les cuenta cuentos! Eso es lo que hizo hace unos días, durante una homilía que pronunció en la Misa diaria que celebra en la Residencia de Santa Marta, donde vive él. El Papa Francisco estuvo explicando la historia bíblica de un anciano llamado Eleazar, y aprovechó para contar un cuento que él mismo aprendió de niño. Los protagonistas de la historia son una familia: un papá, una mamá, muchos hijos y el abuelo, que están comiendo juntos en la mesa. Entonces, el abuelito, que está enfermo, acerca la cara sucia a la sopa. El padre, muy molesto, explica a los niños por qué ha hecho eso el abuelo: ya es viejito, está mayor, etc. y decide comprar una mesa pequeña, para que el abuelo coma solo. Ese mismo día, por la tarde, el papá ve que uno de los niños está jugando con unas tablas de madera:

–«Hijo, ¿qué estás haciendo?», le pregunta.

–«Una mesa», responde el niño.

–«¿Y para qué haces esa mesa?», sigue preguntando el papá.

–«Es para ti, papá, para que cuando seas viejo como el abuelo, tú también comas solo».

El papá se dio cuenta de que había sido muy injusto con el abuelo, y comprendió que, aunque a veces hacen cosas que no entendemos bien, las personas mayores siempre, siempre, siempre son un tesoro para una familia, y se merecen que les cuidemos, que les demos todo el cariño del mundo, que los respetemos y les hagamos caso, y que también tengamos paciencia con ellos, como ellos siempre la han tenido con nosotros.

Con los niños enfermos

Unos días después de contar esta historia, el Papa hizo otra cosa típica de los abuelos: cuidar de los nietos cuando están enfermos. Así, el sábado pasado, recibió a un grupo de niños de Wroclaw (Polonia) que padecen tumores y leucemia. Antes de saludarlos personalmente a cada uno de ellos y a sus familiares, el Papa Francisco les dio la bienvenida y les dijo: «Gracias por esta visita y gracias por las oraciones que hacéis por la Iglesia. Vosotros hacéis muchísimo bien a la Iglesia al ofrecer vuestros sufrimientos, que son sufrimientos inexplicables. Pero Dios conoce las cosas y también conoce vuestras oraciones. ¡Muchas gracias!» Después fue uno por uno acariciándolos y dándoles la bendición.

José A. Méndez y María Martínez