El Papa, con los carismáticos

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

El Papa Francisco se encontrará con los carismáticos en la Asamblea Nacional que la Renovación Carismática Católica de Italia celebra los días 1 y 2 de junio. Se trata de la primera vez que un Pontífice participa en una Asamblea de la Renovación Carismática, una novedad que se enmarca dentro del propio itinerario del Papa Francisco en su descubrimiento de la Renovación. Así, en el vuelo de regreso a Roma desde la Jornada Mundial de la Juventud, de Río de Janeiro, reconoció ante los periodistas que, «a finales de los años 70 e inicios de los 80, yo no los podía ver». Una vez, hablando de ellos, había dicho esta frase: «Éstos confunden una celebración litúrgica con una escuela de samba», Pero el Papa confesó que, «después, me arrepentí. Los conocí mejor; es verdad que el movimiento tiene buenos asesores y ha ido en un buen camino. Ahora creo que este movimiento hace mucho bien a la Iglesia, vive en la Iglesia. En Buenos Aires, me reunía a menudo y, una vez por año, celebraba una misa con todos ellos en la catedral. Pero los he favorecido, me convertí, he visto el bien que hacían. Creo que el movimiento de Renovación Carismática no sólo sirve para evitar que algunos pasen a los pentecostales, sino que sirven a la Iglesia misma, que se renueva».

Pino Scafuro, coordinador del movimiento en Buenos Aires, ha confirmado a la agencia Zenit que, aunque al principio el entonces padre Bergoglio «pidió prudencia a sus animadores», más adelante «fue apoyando y participando en actividades nuestras», muchas veces «con un énfasis que nos sorprendía». Es más, Scafuro ha desvelado que la Conferencia Episcopal Argentina nombró al cardenal Bergoglio asistente espiritual de la Renovación Carismática en Argentina, pero no pudo llevar a cabo esta labor porque se convocó el cónclave del que salió elegido Papa.

La honda impresión que ha provocado en el Papa el encuentro con los carismáticos se ha visto reflejada incluso en una de sus homilías de la Casa Santa Marta, del Vaticano. Así, recientemente, el Papa se refirió a la oración de alabanza como algo que «no es sólo para los de la Renovación Carismática; es para todos los cristianos. La oración de alabanza es una oración cristiana para todos nosotros». Y no es desacertado pensar que tenía a los carismáticos que ha conocido en mente cuando afirmó, en la misma homilía: «Yo me pregunto: ¿cuántas veces nosotros despreciamos en nuestro corazón a personas buenas, gente buena que alaba al Señor como le viene, así, espontáneamente, porque no siguen las actitudes formales? ¡La alegría, la oración de alabanza, nos hace fecundos! Ese hombre o esa mujer que alaba al Señor, que reza alabando al Señor, que cuando reza el Gloria se alegra de decirlo, cuando canta el Santo en la Misa se alegra de cantarlo, es un hombre o una mujer fecundos».

La Renovación, en España

Se calcula que hay cerca de 72 millones de católicos que viven su fe en el seno de la Renovación Carismática. En España, la Renovación agrupa a en torno a 380 grupos, con varios miles de miembros, aunque la propia estructura de la Renovación, con grupos abiertos, no permite dar una cifra exacta. Don Rodrigo Bello González, coordinador nacional de la RCCE, presenta a la Renovación «como una corriente de gracia, como afirman nuestros Estatutos. La Renovación es una obra del Espíritu Santo, algo que ha surgido para renovar las gracias recibidas en los sacramentos de la Iniciación cristiana». Así, más allá de los gestos, insiste en la vivencia profunda de la fe: «La Renovación fomenta una relación nueva con el Espíritu Santo, ahondando en sus carismas, y está abierta a toda la Iglesia, a cualquier miembro de la Iglesia, para que, allí donde esté, pueda tener una relación nueva con el Espíritu Santo. Por eso, la Renovación no es para nosotros, sino para toda la Iglesia», sostiene.

La Renovación Carismática Católica en España celebra su XXXVI Asamblea Nacional los días 4 al 6 de julio próximo, en el auditorio del Parque de Atracciones de Madrid, con el lema Reaviva el don de Dios que hay en ti.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo