Más de 1.000 niños de Gaza vuelven al colegio tras tres años: «Hay lágrimas de alegría»
«Esperamos que sea un sitio donde puedan crecer el amor, la sanación y el respeto mutuo», ha asegurado Gabriel Romanelli, el párroco, ante la reapertura del único colegio cristiano operativo de la Franja
Este martes «hemos visto lágrimas» en los ojos de los niños al volver al colegio. Y también en los de sus padres. Pero eran «lágrimas de alegría», según el padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia de Gaza. Después de tres años cerrado a causa de la guerra, el colegio del Patriarcado Latino de Jerusalén en la Franja ha reabierto sus puertas.
Han sido exactamente 1.005 alumnos desde guardería hasta el curso 12 los que han vuelto a las aulas, junto con sus 77 maestros y profesores. De hecho, se ha habilitado un nuevo edificio para la escuela infantil. Los estudiantes del curso preuniversitario ya habían empezado las clases semanas atrás.
El Patriarcado Latino de Jerusalén subraya que la vuelta al cole en Gaza ha sido posible gracias al apoyo de muchos socios y donantes, y que este centro es el único que se encuentra operativo en la Franja. La reapertura, sin embargo, está lejos de significar que la situación se haya normalizado.

Persisten importantes desafíos, como la escasez de mobiliario y material escolar. A pesar de ello, el equipo docente y la parroquia ya están intentando poner en marcha actividades extraescolares para apoyar psicológicamente a los alumnos y también al profesorado.
«¿Cómo puede haber esperanza sin educación?»
La educación es una de las principales prioridades del Patriarcado Latino de Jerusalén y de la Iglesia en Tierra Santa. De hecho, recuerdan cómo en sus visitas a Gaza el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, ha enfatizado en numerosas ocasiones la necesidad de restaurar el acceso a la formación. «Sin ofrecer educación a los niños, ¿cómo puede haber esperanza?».
Cabe recordar que, aunque el colegio permanecía cerrado por la falta de seguridad y la presencia en el recinto de la parroquia de cientos de gazatíes refugiados, durante buena parte del conflicto se intentaron mantener actividades educativas. Al menos para los hijos de las familias alojadas allí.

«Cuando algunas volvieron a casa o encontraron otra vivienda en primavera, pudimos acoger a más alumnos», explica el padre Gabriel Romanelli. «Este lugar, que ofreció refugio a los desplazados durante la guerra, vuelve hoy a su misión educativa. Esperamos que sea un sitio donde puedan crecer el amor, la sanación y el respeto mutuo entre los miembros de la comunidad».
Recuperar la vida social
«Hay mucho entusiasmo», aseguraba Romanelli en su vídeo diario del pasado sábado. Contaba cómo «estamos ya con todos los preparativos» y reuniones. «Las escuelas dan mucha esperanza de vida», aseguraba. También «mueve un poco la vida social de las personas, así que en general da ánimo a los chicos».
El párroco de Gaza concluía esta parte de su mensaje solicitando oraciones a sus seguidores. «Que podamos hacerlo bien, con espíritu cristiano, con gran caridad, con gran paciencia, para la gloria de Dios, de la Iglesia y el bien de todos», pedía.