Eterna Dolly - Alfa y Omega

Eterna Dolly

Álex González
Dolly Parton en la gira «Blue Smoke World Tour» en Knoxville, el 28 de mayo de 2014.
Dolly Parton en la gira «Blue Smoke World Tour» en Knoxville, el 28 de mayo de 2014. Foto: Wikimedia Commons / Kristopher Harris

Solo con el paso del tiempo nos daremos cuenta de lo que ha supuesto la pérdida de Dolly Parton el gran nexo de unión de los ciudadanos. Una artista que ha repelido siempre la política que unos u otros han dictaminado y cuya labor principal ha sido la de facilitar la vida al que ha tenido al lado. La enfermedad no entiende de personas, está por encima de los buenos o malos actos y puede parecer injusta, pero hay que aceptarla tal y como viene. En este caso, se ha marchado una autora mundialmente conocida del estado norteamericano de Tennessee, lugar donde sus compatriotas la convirtieron en el gran rostro visible de su tierra, esa donde creció en las faldas de las montañas, en una cabaña sin agua ni luz corriente en su infancia y cuya felicidad en la familia numerosa a la que pertenecía residía en gran parte en escuchar por la radio a los grandes cantantes de música country. Y así se marchó a la capital, Nashville, a tratar de cumplir su sueño de ser cantante donde de la mano de su mentor, el televisivo Porter Wagoner, fue haciéndose conocida hasta que a principios de los 70 empezó a volar en solitario y convertirse en una de las grandes reinas de la música popular estadounidense. 

Su estilo fue mezclando el country con el pop y dejó éxitos como Jolene, en el que rogaba a una atractiva mujer que no le quitase a su marido. También en 9 to 5 abordaba los problemas de los trabajadores, especialmente mujeres, que cumplían ese horario; o en Dumb blonde, que no compuso ella, aunque sí que fue su primer número uno en las listas de éxitos, y en la que hablaba de esa rubia tonta que muchos se creían que era. 

Ahora bien, el mundo la reconoce por dos temas. Una fue el gran dueto que hizo con Kenny Rogers, llamado Islands in the stream, con el que recorrieron el planeta forjando una gran amistad, y la cinematográfica I will always love you que le escribió a Porter Wagoner para demostrarle que necesitaba marcharse de su lado para ir sola, musicalmente hablando pese a la negativa de este, y que Whitney Houston grabó para la película El Guardaespaldas, entrando en cuatro décadas diferentes en el número uno de las listas de éxitos. 

Más allá de su música, Dolly fue una gran filántropa que regalaba libros a los niños, pagaba estudios de los empleados de su parque temático llamado Dollywood, donaba dinero para la investigación de vacunas contra la COVID-19 y ahora contra el cáncer, enfermedad que se la llevó por delante. Por cierto, antes de irse dejó que probasen fármacos con su cuerpo por si podían servirle a alguien. Su último gran servicio a este mundo. Eterna Dolly.