El Papa aplica la cariñoterapia a Ignazio, un niño de 8 años con una enfermedad rara - Alfa y Omega

El Papa aplica la cariñoterapia a Ignazio, un niño de 8 años con una enfermedad rara

El Santo Padre recibió en audiencia privada a Ignazio y su familia. «Fue verdaderamente un momento de gran conmoción. Imagínense, una familia que está sufriendo desde hace algunos años, temiendo por la vida de su hijo, encontrarse ante al Santo Padre, que los escucha», explica Emmanuele Trancalini, presidente de la sección romana de UNITALSI, que acompañó a la familia en su encuentro con el Papa

Redacción

El Santo Padre recibió en audiencia privada a Ignazio y su familia. «Fue verdaderamente un momento de gran conmoción. Imagínense, una familia que está sufriendo desde hace algunos años, temiendo por la vida de su hijo, encontrarse ante al Santo Padre, que los escucha», explica Emmanuele Trancalini, presidente de la sección romana de UNITALSI, que acompañó a la familia en su encuentro con el Papa

En su visita al hospital pediátrico Federico Gómez de México DF, el 15 de febrero de 2015 durante su visita al país centroamericano, el Papa explicó que el enfermo no necesita solo medicamentos y atención médica. También cariñoterapia. «¡Tan importante la cariñoterapia! ¡Tan importante! A veces una caricia ayuda tanto a recuperarse».

Hace unos días se revivió en Santa Marta –donde vive el Papa- una sesión de cariñoterapia. Francisco recibió en audiencia privada a Ignazio Fucci, de 8 años de edad, que padece una enfermedad rara con 40 casos registrados en todo el mundo, y a sus padres. Al encuentro acudieron acompañados por Emmanuele Trancalini, presidente de la sección romana de la Unión nacional italiana para el traslado de enfermos a Lourdes y santuarios internacionales (UNITALSI) y responsable nacional del proyecto Niños, también de UNITALSI, que ha dado vida a Casa Bernardette donde se acoge gratuitamente a familias que tienen niños internados en el Hospital pediátrico Bambino Gesù, como en el caso del pequeño Ignazio.

En una entrevista de Alessandro Gisotti, de Radio Vaticano, Emmanuele cuenta la intensidad llena de ternura que se vivió en el encuentro con el Obispo de Roma: «Fue verdaderamente un momento de gran conmoción. Imagínense, una familia que está sufriendo desde hace algunos años, temiendo por la vida de su hijo, encontrarse ante al Santo Padre, que los escucha. Ha sido un momento de gran conmoción y muy tierno. Es muy especial este gran amor del Papa Francisco ante estas situaciones de gran sufrimiento. Lo vi muy emocionado», relata. «También me impactaron sus palabras por el trabajo que realizamos en UNITALSI, con nuestras casas de acogida. Me impactó cuando me dijo que las personas deben saber que el Papa está contento y apoya esta gran dedicación hacia las personas más débiles y enfermas. Para nosotros es un gran impulso para seguir adelante y comprender que no debemos desfallecer en ello», confiesa Trancalini.

El Papa Francisco y el pequeño Ignazio. Foto: RV

Durante la audiencia, el Papa alentó a la familia a convertir en oración el sufrimiento y la incomprensión ante la dura situación que les ha tocado vivir. Francisco «ha dicho varias veces que se pregunta el porqué» del sufrimiento de los niños «y ello lo hace muy humano. Pudimos ver verdaderamente su gran atención y su sufrimiento al escuchar la historia de Ignazio. Me impactó mucho, así como el aliento que dio a la familia. También cuando le dijeron: “Papa Francisco, hemos estados muy enojados con Dios por toda esta situación”. Y el Papa Francisco fue muy tierno. Quiso tranquilizarlos. La familia se sentía culpable y él los tranquilizó diciéndoles que transformen eso en oración, pidiendo fortaleza y coraje. Fueron momentos de ternura pura», explicó el presidente de UNITALSI.

Para Emmanuele, este encuentro es un gran ejemplo del Papa sobre cómo se debe vivir el Año de la Misericordia. «Estuve con la familia todo el día y me dijeron: ¡Emmanuele, el Papa nos estaba escuchando! ¡Estaba con nosotros, nos escuchaba! Esto los alentó mucho. Se sintieron considerados, escuchados. Ante la enfermedad todos nos sentimos impotentes. Ese momento vivido les ha dado una gran fortaleza. ¡Diría que es uno de los grandes signos del Jubileo de la Misericordia!»

RV/Alfa y Omega