El Papa a los sacerdotes, ante el coronavirus: «Tened el coraje de salir y llevar la Eucaristía a los enfermos» - Alfa y Omega

El Papa a los sacerdotes, ante el coronavirus: «Tened el coraje de salir y llevar la Eucaristía a los enfermos»

El Papa Francisco ha presidido este martes la Eucaristía por segunda vez en solitario desde Casa Santa Marta. Además de ofrecerla por los trabajadores de la salud que luchan contra el coronovirus y por los enfermos, el Papa ha pedido a los sacerdotes que salgan y lleven la comunión a los que están atrapados en sus casas

Redacción
Foto: Reuters/Vatican Media

Un lento zoom hacia atrás en el crucifijo sobre el altar y luego la figura de Francisco saliendo de la sacristía. En el silencio total de la capilla, el Papa preside por segunda vez en solitario la Misa desde la Casa Santa Marta, retransmitida en vivo desde la web. Hay un silencio que el Papa rompe al recordar como ayer que ofrece la celebración por aquellos que sufren de coronavirus y por aquellos que tratan a los enfermos. Y añade un deseo adicional: «también rezamos al Señor por nuestros sacerdotes, para que tengan el coraje de salir e ir a los enfermos, llevando la fuerza de la Palabra de Dios y la Eucaristía y acompañando a los trabajadores de salud y voluntarios en el trabajo que están haciendo».

En su homilía, el Papa comentó el Evangelio en el que los escribas y fariseos hacían demostraciones hipócritas de su superioridad frente a las personas al llamarse a sí mismos maestros pero negándose a comportarse de manera coherente. Por eso, Francisco pidió «reconocer nuestros pecados y a confesarlos, pero no solo con la mente, también con el corazón, con un espíritu de vergüenza; vergüenza como una actitud más noble ante Dios por nuestros pecados».

Para el Papa, «el pecador, cuando siente vergüenza, tiene la tentación de esconderse. Y el Señor llama: “No tengas miedo. Incluso si tus pecados fueran escarlata, se volverán blancos como la nieve. Yo soy capaz de cambiarlo todo, no tengas miedo de venir y hablar, sé valiente incluso con tus miserias»».

En este sentido, el Papa advirtió del engaño de «fingir que no somos pecadores», porque «la vanidad nunca sana, y sigue trayendo enfermedades a tu corazón, trayendo dureza al corazón». Por eso, el Papa pidió «que nuestra oración sea una oración real», que hable «de nuestra realidad, de nuestros pecados, de nuestras miserias. Habla con el Señor. Él sabe, sabe lo que somos».

Vatican News / Redacción