El Papa a la arzobispa de Canterbury: «Somos hermanos y hermanas en Cristo»
León XIV envía un mensaje a Sarah Mullally tras ser investida como cabeza de la Iglesia anglicana
La anglicana Sarah Mullally, de 63 años, se convirtió formalmente el miércoles en arzobispa de Canterbury. De este modo comenzó su ministerio público como cabeza de la Iglesia de Inglaterra y como líder espiritual de la Comunión Anglicana mundial.
Con motivo de este acto, el Papa León XIV ha enviado un mensaje de felicitación a Mullally, alentado a continuar el diálogo ecuménico entre católicos y anglicanos. En él, el Pontífice le ha dirigido palabras de ánimo para un ministerio que ha calificado como «arduo». También le ha invitado a «seguir dialogando en la verdad y el amor, porque solo así llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios».

El mensaje ha sido entregado este jueves en persona a Mullally por el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. León XIV recuerda en él que Mullally inicia sus funciones «en un momento exigente en la historia de la familia anglicana». Por ello, pide al Señor que «la fortalezca con el don de la sabiduría». «Rezo para que sea guiada por el Espíritu Santo en el servicio a sus comunidades y se inspire en el ejemplo de María, Madre de Dios», le dice asimismo.
Un momento clave
La entrega coincide con el aniversario del histórico encuentro entre Pablo VI y el arzobispo anglicano Michael Ramsey en 1966, un momento clave en las relaciones entre la Iglesia católica y la Comunión Anglicana.
En su misiva, León XIV recuerda que aquel encuentro «comprometió a los católicos y a los anglicanos en una nueva etapa del desarrollo de relaciones fraternas». «Esa página de respetuosa apertura ha dado muchos frutos en las últimas seis décadas y sigue haciéndolo aún hoy», asegura el Santo Padre.
Asimismo, destaca la labor de la Comisión internacional anglicano-católica: «los frutos de este valioso trabajo nos han permitido dar testimonio juntos de manera más eficaz. Esto es particularmente importante dados los múltiples desafíos que nuestra familia humana debe enfrentar hoy», dice el texto.
Por último, el Pontífice ha reconocido que «el camino ecuménico no siempre ha estado exento de obstáculos». Y ha recordado que en los últimos años también han surgido nuevos desacuerdos entre católicos y anglicanos. Sin embargo, ha afirmado que «las divergencias no pueden impedirnos reconocernos mutuamente como hermanos y hermanas en Cristo en virtud de nuestro Bautismo común».