El Papa a Bartolomé: en un mundo herido, «la unidad de los cristianos es un signo de esperanza» - Alfa y Omega

El Papa a Bartolomé: en un mundo herido, «la unidad de los cristianos es un signo de esperanza»

El Patriarcado de Constantinopla ha celebrado este viernes a su patrono, san Andrés, en un ambiente de tensión con la Iglesia ortodoxa rusa por el apoyo de Bartolomé a una Iglesia ortodoxa ucraniana autónoma. En su mensaje con motivo de esta fiesta, el Papa Francisco subraya que en un mundo herido por el conflicto, «la unidad de los cristianos es un signo de esperanza que se debe irradiar de manera más visible»

Redacción
Foto: REUTERS/Huseyin Aldemir

El Patriarcado de Constantinopla ha celebrado este viernes a su patrono, san Andrés, en un ambiente de tensión con la Iglesia ortodoxa rusa por el apoyo de Bartolomé a una Iglesia ortodoxa ucraniana autónoma. En su mensaje con motivo de esta fiesta, el Papa Francisco subraya que en un mundo herido por el conflicto, «la unidad de los cristianos es un signo de esperanza que se debe irradiar de manera más visible»

La búsqueda de la comunión plena entre católicos y ortodoxos permite a estas iglesias brindar «una respuesta más efectiva a las necesidades de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente aquellos que sufren de pobreza, hambre, enfermedades y guerra». El Papa Francisco ha querido transmitir este mensaje al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, en la fiesta de su predecesor y patrono san Andrés, hermano del apóstol Pedro.

En la celebración litúrgica que ha tenido lugar este viernes en la sede del Patriarcado, en el barrio del Fanar de Estambul (Turquía) ha estado presente el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Ha sido él quien ha llevado las palabras del Papa, que Bartolomé ha leído al finalizar la ceremonia.

«Podemos trabajar juntos hoy en la búsqueda de la paz entre los pueblos, la abolición de todas las formas de esclavitud, el respeto y la dignidad de todo ser humano y el cuidado de la creación», subraya el Santo Padre. En un mundo herido por el conflicto, «la unidad de los cristianos es un signo de esperanza que se debe irradiar de manera más visible».

Conflicto… entre ortodoxos

Aunque las palabras de Francisco a continuación aluden al conflicto en Oriente Medio, cobran relevancia en el contexto de tensión entre Constantinopla y la Iglesia ortodoxa rusa por causa de la situación en Ucrania. Hace unas semanas, Moscú rompió la comunión con quien es considerado el primus inter pares de los patriarcas ortodoxos, debido a su decisión de apoyar la aspiración de buena parte de los ortodoxos ucranianos a tener una iglesia unificada propia, independiente de Moscú.

Se espera que en las próximas semanas Bartolomé apruebe el tomos o decreto de autocefalia. Mientras, durante el Gran Sínodo que se ha celebrado esta semana en Estambul, el Patriarcado ha preparado el borrador de la carta constitucional de esta nueva iglesia.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, afirmó poco después que se trata de una decisión «histórica», aunque sus declaraciones, recogidas por la agencia de noticias rusa Interfax, parecen referirse a la aprobación del tomos. Asimismo, afirmó que el patriarca ecuménico Bartolomé anunciará próximamente la fecha de un concilio unificado de esta nueva iglesia.

Ruptura de la comunión

El apoyo de Constantinopla a la autocefalia de los ortodoxos ucranianos se puso de manifiesto el 11 de octubre, cuando anunció que procedería a conceder la autocefalia a la Iglesia de Ucrania, hasta ahora dependiente de la Iglesia ortodoxa rusa. El Sagrado Sínodo, presidido por Bartolomé, revocó el vínculo jurídico que, en 1686, de modo temporal, «por las circunstancias de la época», había reconocido «el derecho del patriarca de Moscú a ordenar al metropolitano de Kiev».

La nueva decisión establece «su dependencia canónica de la Iglesia Madre de Constantinopla», paso previo para poder concederle la autonomía. Además, se devuelve la dignidad episcopal a Filaret Denisenko y Macarius Maletitch, líderes de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kiev y de la Iglesia ortodoxa autocéfala ucraniana. Estas Iglesias, cismáticas pero «no por motivos dogmáticos», quedaron readmitidas en la ortodoxia.

En respuesta, el metropolita Hilarión, responsable del departamento de Relaciones Externas del Patriarcado de Moscú, anunció el 15 de octubre que había tomado la decisión de «romper totalmente la plena comunión con el Patriarca de Constantinopla», lo que impide a los fieles de ambas iglesias comulgar en celebraciones de la otra. El cisma sería el mayor desde el Cisma de Oriente y Occidente –o Gran Cisma–, en 1054.

Esta decisión se suma a la tomada en septiembre de suspender su participación en las estructuras de diálogo en las que esté representada Constantinopla, lo cual puede tener serias consecuencias en el diálogo ecuménico.

Tensiones que nacen de la guerra

Las tensiones en torno al futuro espiritual de Ucrania emanan del grave deterioro de las relaciones entre Kiev y Moscú tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y los enfrentamientos en el este de Ucrania entre el Ejército y separatistas prorrusos. Ucrania acusa a la Iglesia Ortodoxa rusa de ejercer una influencia negativa en su territorio y de actuar como herramienta del Kremlin para justificar sus acciones.

El Patriarcado de Moscú, alineado con la Iglesia ortodoxa rusa, fue dominante en Ucrania, pero ha sido desafiado por el Patriarcado de Kiev, formado en 1991 tras el colapso de la Unión Soviética.

Liderado por Filaret, ha apostado por una independencia de la Iglesia ucraniana y un acercamiento a Occidente. El propio Filaret ha sido muy crítico con las autoridades rusas y ha llegado a decir que el presidente del país, Vladimir Putin, está poseído por Satanás.

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